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EL PASO DE LA SOCIEDAD IRRELIGIOSA A LA MORAL DEL CORÁN

(11) y tampoco quien haya obrado mal y luego haya substituido el mal por bien: pues, ¡en verdad, Yo soy indulgente, dispensador de gracia!
Sura 27: 11 (Las Hormigas)

(52) Y así, también, [Oh Muhammad,] te hemos revelado un mensaje vivificante, [que te llega] por mandato Nuestro.
[Antes de que te llegara este mensaje,] tú no sabías qué era la revelación, ni [lo que implica] la fe: pero [ahora] hemos hecho de este [mensaje] una luz con la que guiamos a quien queremos de Nuestros siervos: y, ciertamente, tú has de guiar también [a los hombres por medio de él] al camino recto
Sura 42: 52 (La Consulta)

(24) porque fueron guiados al mejor de los principios, y fueron guiados al camino que conduce al Digno de Toda Alabanza.
Sura 22: 24 (La Peregrinación)

Toda persona, a lo largo de toda su vida, tiene una oportunidad de deshacerse de lo que la sociedad le ha inculcado y de volver al camino de Dios. Conforme a él, nadie partirá de este mundo antes de que un Enviado le invite a seguir la religión de Dios. Se invitará a toda persona responsable de sus actos a seguir el Islam y se le pedirá que escoja libremente.

(15) Quien elija seguir el camino recto, lo sigue sólo en beneficio propio; y quien elija extraviarse, se extravía sólo en detrimento propio; y nadie habrá de soportar la carga de otro.
Además, no castigamos [a una comunidad por el mal que hayan hecho] hasta haberles hecho llegar a un enviado.
Sura 17: 15 (El Viaje Nocturno)

Aquellos que reciben esta invitación dan respuestas diferentes. El Corán explica su reacción en detalle. La mejor de ellas es la de los verdaderos Creyentes cuando expresan su aceptación diciendo: "¡Oímos y obedecemos!"

(51) La única respuesta de los creyentes, cuando son llamados a Dios y a Su Enviado para que [la escritura divina] juzgue entre ellos, no puede ser sino: "¡Oímos y obedecemos!" --y esos, precisamente, son los que alcanzarán la felicidad:
Sura 24: 51 (La Luz)

No obstante, no todo el mundo reacciona de un modo tan ideal como éste. El Corán también menciona a aquéllos que niegan su religión con orgullo e incluso consideran a los musulmanes como enemigos cuando se les invita a aceptar lo que Dios ha revelado.

(7) ¡Ay de todo aquel auto engañado, pecador (8) que oye los mensajes de Dios que le son transmitidos, y sin embargo, persiste en su desdeñosa altivez, como si no los hubiera oído!
¡Anúnciale, pues, un castigo doloroso – (9) porque cuando llega a su conocimiento alguno de Nuestros mensajes, los toma a burla! A todos esos les aguarda un castigo humillante.Sura 45: 7-9 (Arrodillada)

Otros, por otra parte, son más ambiguos en sus reacciones. El alma de tales individuos les dice lo que es correcto y lo que no, pero otra voz interior continúa insuflando en ellos la determinación de no volver la espalda a la sociedad irreligiosa. Tratan de legitimar esto hasta el final por medio de mecanismos de defensa. Intentan escapar de la realidad de diferentes formas. Como quiera que no pueden decir: “Los creyentes me dicen la verdad, pero no acepto ni practico lo que me dicen que haga por mi debilidad y orgullo”, tratan de encontrar defectos en la religión misma y en los creyentes para consolarse.

Cuando dichas personas encuentra a un verdadero creyente que es sincero hacia Dios, se acercan a él con sospechas y prejuicios. Cuando ven que este creyente no es del molde “tradicional”, afirman que es una persona que “interpreta la religión según sus deseos y usa la religión para su beneficio.” Lo interesante es que esta acusación incluso ha sido dirigida en contra de los profetas:

(24) Pero los dignatarios de su gente, que se negaban a reconocer la verdad, respondieron: "¡Este [hombre] no es sino un mortal como vosotros que busca la supremacía sobre vosotros! Pues, si Dios hubiera querido [transmitirnos un mensaje], sin duda habría hecho descender ángeles; [además,] no hemos escuchado [nada parecido a] esto acerca de nuestros antepasados remotos.
Sura 23: 24 (Los Creyentes)

… ¿Quieres [ahora] prohibirnos que adoremos lo que nuestros antepasados solían adorar? Ciertamente, [esto] nos infunde serias dudas, que nos hacen sospechar [del significado] de aquello a lo que nos llamas.
Sura 11: 62(Hud)

De repente, deciden convertirse voluntariamente en grandes defensores de la deformada visión que mantiene la religión de la ignorancia. Desaprueban la forma en que viven los creyentes, dado que han dejado las deformaciones de la religión que resultan de las prácticas equivocadas de sus antepasados y han experimentado su religión como la define el Corán. Preguntan al verdadero musulmán: “¿Qué es eso que afirmas? ¿Que todo el mundo está equivocado y sólo tú estás en lo cierto? ¿Eres el único que se ha dado cuenta del verdadero significado de la religión? ¿Alegas ser más sabio que la mayor parte de los creyentes de la Tierra y haber encontrado el verdadero camino?” Sin embargo, según el Corán, la verdad no se mide según el número de personas que creen que algo es cierto. Al contrario, nos advierte de que la mayor parte de la gente no seguirá el camino correcto:

Estos son mensajes de la revelación: y lo que se ha hecho descender sobre ti por tu Sustentador es la verdad --pero la mayoría de la gente no cree [en ella].
Sura 13: 1 (El Trueno)

Mientras algunos de los profetas contaron con un numeroso grupo de seguidores (como el Profeta Moisés, el Profeta Salomón y el Profeta Mohammed), a otros profetas sólo les siguieron un pequeño número de creyentes y algunas veces ni siquiera una sola persona, como menciona el Corán. Sin embargo, el número de creyentes no cambió la realidad, y todos los profetas comunicaron el mensaje de Dios a su gente. Cumplieron con sus deberes y fueron recompensados con los jardines más altos en la otra vida, a pesar del número de personas que los siguieron.

El Corán aclara la posición de la gente que interroga a los creyentes, haciendo inferencias deformadas:

(14) ¿No ves a esos que hacen amistad con gentes a las que Dios ha condenado? No son de los vuestros, [Oh creyentes,] ni tampoco de esos [que rechazan por completo la verdad]: juran así por una falsedad a sabiendas [de que lo es].
Sura 58: 14 (La Que Argumenta)

(143) vacilantes entre esto y lo otro, [sin pertenecer] ni a unos ni a otros. A quien Dios deja que se extravíe no encontrarás forma de encaminarle.
Sura 4: 143 (Las Mujeres)

Esta clase de personas tratan de encontrar deficiencias en las explicaciones de la religión auténtica basada en el Corán. Aunque no saben mucho acerca del mismo, entran en disputas y procuran ejemplos para defender su deformada lógica. (El Corán llama "comparaciones" a estos ejemplos).De hecho, sus aseveraciones no tienen fundamento y son inconsistentes, utilizándolas únicamente como una forma de salir del paso.

(9) ¡Mira a qué te comparan, [Oh Profeta, sólo] porque se han extraviado y son incapaces ya de hallar un camino [hacia la verdad]!
Sura 25: 9 (El Criterio de la Verdad)

Las comparaciones más conocidas no pasan de cuatro o cinco. Por ejemplo, “¿Por qué prohíbe la religión comer carne de cerdo?” Ésta es una de las preguntas más frecuentes. La persona que hace esta pregunta es consciente de que el cerdo se alimenta de sus propios excrementos, causando una enfermedad parasitaria dañina para la salud del hombre. No obstante, se siente indignado cuando se mencionan estos hechos. Con todo, su meta real no es obtener una respuesta razonable sino confundir las mentes. El destino de tales personas está descrito en el Corán:

(51) mientras que aquellos que luchan contra Nuestros mensajes, queriendo frustrar su propósito --están destinados a un fuego abrasador.
Sura 22: 51 (La Peregrinación)

(19) que apartan a otros del camino de Dios y hacen que parezca tortuoso --¡porque ellos, precisamente, son los que se niegan a reconocer la verdad de la Otra Vida!
Sura 11: 19(Hud)

Incluso aunque se demuestre que estas comparaciones son absurdas, se hacen otras automáticamente, ya que la meta real no es informarse o apaciguar sospechas sino buscar deficiencias. Si considera de buena fe las respuestas que se le dan, entonces se convencerá y tendrá que aceptar lo razonables que son. Sin embargo, lo evita, porque no quiere cambiar sus planes ni su forma de vida para amoldarse a un nuevo conjunto de criterios. Como resultado, se tapa los oídos con fuerza para no escuchar la realidad como la explica el Corán;

(7) Y, ciertamente, cada vez que les llamaba para que les dieras Tu perdón, se llevaban los dedos a los oídos, se cubrían con sus vestiduras, se mostraban obstinados, y se volvían [aún más] altivos en su soberbia.
Sura 71: 7 (Noé)

A aquéllos que rehúsan aceptar el consejo se les compara con asnos:

(49) ¿Qué les pasa, pues, que se apartan de toda amonestación (50) como asnos espantados, (51) huyendo del león?
Sura 74: 49-51(El Arropado)

El Corán nos informa de nuevo de que los que rechazan el Islam, escondiéndose tras reacciones primitivas, excusas y tergiversaciones, son infractores e injustos:

(7) ¿Y quién puede ser más perverso que el que inventa una mentira [semejante] acerca [del mensaje] de Dios, cuando [precisamente] se le llama a someterse a Él?
Pero Dios no guía a una gente que [deliberadamente] hace el mal.
Sura 61: 7 (Las Filas)

Si es sagaz, entonces toma esta invitación como un reto y trata de probar su “vigilancia” y “sagacidad”. Nadie “le puede embaucar” después de todo. Se acerca a los musulmanes de manera paranoica y hostil. Puesto que piensa que a la gente sólo le preocupa su propio interés, justo como a él mismo, no puede entender los esfuerzos sinceros y sacrificados de los musulmanes por la causa de Dios. Trata de explicar la unidad y solidaridad de los creyentes sugiriendo necios puntos de vista. “Hay algo de detrás de todo esto”, dice, y piensa que siendo desconfiado está siendo sensato.

(14) Y cuando se encuentran a aquellos que han llegado a creer, afirman: "Creemos [como vosotros]"; pero cuando están a solas con sus malvados impulsos, dicen: "¡En verdad, estamos con vosotros; sólo estábamos burlándonos!"
(15) Dios les devolverá sus burlas, y les dejará en su desmesurada arrogancia por un tiempo, vagando ciegos de un lado para otro:
Sura 2: 14-15 (La Vaca)

De hecho, sus modales insinceros, llenos de prejuicios y hostiles hacia los musulmanes no reflejan un desorden de actitud exclusivo suyo. Históricamente, todas las personas ignorantes han usado las mismísimas tácticas y han actuado de la misma manera. En todas las épocas, la mentalidad, los métodos y las confrontaciones han permanecido inalterados.

(81) Pero, ¡qué va!; hablan como hablaban los antiguos.
Sura 23: 81 (Los Creyentes)

O rechazan lo revelado o intentan distorsionar su significado para servir a sus propios intereses. Sugieren criterios diferentes de los que se incluyen en el Corán.

(36) ¿Qué os pasa? ¿En qué basáis vuestro juicio [del bien y el mal]? (37) ¿O tenéis, quizá, una escritura divina [especial] que estudiáis, (38) y en la que encontráis todo lo que queréis encontrar?
(39) ¿O habéis recibido una promesa solemne, que Nos obligue hasta el Día del Juicio, de que obtendréis sin falta todo lo que juzguéis [vuestro por derecho]?
Sura 68: 36-39 (La Pluma)

Cuando se encuentra entre personas ignorantes, apenas recuerda que es musulmán. Nunca considera si sus acciones, sus actitudes, sus relaciones con otros, o su forma de vida se adecuan a los criterios coránicos. Sin embargo, cuando encuentra a un musulmán sincero, de repente recuerda que él también lo es. Y lo que es más, que es uno “muy” religioso. Empieza a decir frases hechas para demostrar lo religioso que es. “Soy musulmán, alhamdulillah”, “ Nunca me salto oraciones en eids", "Nunca bebo alcohol mientras ayuno en el mes de Ramadán”. Las manifestaciones de esta clase son de hecho reflexiones de su condición psicológica a medida que trata de esconder su verdadera personalidad.

Algunas personas “sagaces” van un paso más allá y hacen como si fueran los más religiosos de todos. Se comparan a sí mismos con esos que se involucran en las deformadas formas de religión y afirman: “Mi corazón es puro, soy una persona más religiosa que la mayor parte de las que lo parecen.” Dicen: “Dios conoce cuál es el camino correcto” y desaprueban que otras personas hagan cualquier comentario sobre su forma de vida irreligiosa, no importa cuán abiertamente estén involucradas en actividades ilegales como “la usura” y “el adulterio”. Seguramente Dios conoce quiénes están en el camino correcto y quiénes no, pero Él nos guía por el sendero adecuado diciendo en el Corán que un verdadero creyente sólo es aquél que posee las características que allí se enumeran. Como los criterios del Corán son muy claros, alguien que reclama para sí mismo superioridad sin tener ningún conocimiento del Corán no hace otra cosa sino deshonrarse a sí mismo.

Uno de los errores más grandes de tales personas es que equivocadamente dan por supuesto que pueden engañar otros. Sin embargo, los auténticos creyentes pueden diagnosticar fácilmente a tales personas, con su comprensión y la habilidad dada por Dios conjuntamente con el conocimiento provisto por el Corán. Además, Dios, Quien "conoce al dedillo todos los secretos del corazón” (Al Imran, 119) los ve y los conoce mejor que ellos mismos. Tales personas creen que pueden engañarle tal y como engañan a otros. En el Día Del Juicio Final, ninguna de sus excusas será aceptada ante Dios.

 

 

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