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El Segundo Toque De La Trompeta
Y La Resurreccion De Los Muertos

Cuando se toque la trompeta por primera vez, el cielo y la tierra serán aplastados y habrá llegado el fin del mundo físico. No quedará un alma viviente. Según el Corán: “[Su promesa se cumplir] el día en que la tierra sea sustituida por otra tierra, como lo serán también los cielos, y [cuando los hombres] comparecerán ante Dios, el Uno, el que tiene el dominio absoluto sobre todo cuanto existe.” (Sura 14: 48 Abraham) Este Nuevo entorno, preparado para el Juicio Final se describe así:

Y te preguntarán sobre [qué será de] las montañas [cuando este mundo llegue a su fin]. Di entonces: “Mi Sustentador las demolerá, esparciendo su polvo, y dejará la tierra llana y lisa, [de forma que] no verás en ella curva alguna, ni terreno escarpado. (Sura 20: 105-107 Oh hombre)

En este punto, la gente resucitará, se reunirá y esperará para rendir cuenta de sus actos. Éste es también el lugar donde sabrán el lugar al que se dirigirán. Ha llegado la hora de la resurrección y de que la gente se presente ante Dios, el al-Qahhar (el Aniquilador). Y luego la trompeta sonará por segunda vez. Aquellos que negaron el Más Allá y la resurrección saldrán de sus tumbas. Esto es algo que no esperaban. El Corán da cuenta de estos hechos como sigue:

Y [ese Día,] se hará sonar la trompeta [del juicio], y todos los [seres] que hay en los cielos y todos los que hay en la tierra caerán desmayados, excepto a los que Dios quiera [eximir]. Luego sonará de nuevo – y ¡he ahí que de pie [ante la Sede del Juicio], empezarán a ver [la verdad]. Y brillará la tierra con la luz de se Sustentador...(Sura 39: 68-69 Las multitudes)

La resurrección de los muertos

Dios relata detalladamente las situaciones que ocurrirán cuando los muertos resuciten por Su voluntad. Como dice el Corán, este gran suceso ocurrirá así:

Cuando la trompeta suene por segunda vez, se llamará a los muertos que están bajo tierra. Tras esta llamada, rápidamente, “emergerán de sus tumbas, abatida la Mirada, [moviéndose en tropeles] como langostas arrastradas [por el viento]” (Sura 54: 7 La luna)

“[Recordad bien todo esto: pues] al final, cuando Él os llame de la tierra con una sola llamada - ¡he ahí que saldréis [todos para ser juzgados]!” (Sura 30: 25 Los bizantinos)

“el Día en que la tierra se abra a su alrededor mientras acuden prestos [all juicio de Dios]: esa reunión será fácil [de abarcar] para Nosotros.” (Sura 50: 44 Qaf)

Como si se precipitaran por lograr un objetivo, seguirán la llamada del que los invita con los cuellos extendidos hacia él. Esta llamada no se parecerá en nada a cualquier otra que hayan oído hasta ahora:

… El Día en que la Voz Convocante convoque [al hombre] a algo que la mente no puede concebir (Sura 54: 6 La luna)

En ese Día, todos seguirán la Voz convocante de la que no habrá escapatoria (Sura 20: 108 Oh hombre)

...el Día en que salgan precipitadamente de sus tumbas, como corriendo hacia una meta. (Sura 70: 43 Las vías de ascenso)

Los que transgredieron los límites que Dios impuso, que no Le obedecieron, que insistieron en seguir su propio camino, negaron a Dios, y fueron arrogantes, de repente serán obedientes y estarán sometidos a Él en cuanto emerjan de sus tumbas. Responderán ciegamente a esta llamada. Puesto que la prueba de este mundo ha finalizado, no tendrán más remedio que someterse. Incluso si quisieran, no podrían hacer otra cosa. Ni siquiera podrían abrigar tal deseo. No tendrán fuerza para resistirse a esta llamada. Éste es el motivo por el cual sentirán que éste es un “día aciago”:

Con los cuellos extendidos, los ojos paralizados, corriendo confusos hacia la Voz Convocante, los incrédulos dirán: “¡Éste es un Día aciago!” (Sura 54: 8 La luna)

De este modo correrán los incrédulos. Todo el mundo hará gala de una obediencia absoluta. Ese día, la única cosa de valor que posea la gente será la fe. Pero los incrédulos están desprovistos de ella. Éste es el porqué sus corazones estarán “huecos” mientras corren “confusos de un lado para otro, levantadas sus cabezas [en súplica], incapaces de apartar los ojos de lo que contemplan.” (Sura 14: 43 Abraham)

Dirigirán sus pasos a un lugar determinado de entre la multitud:

..el Día en que se haga sonar la trompeta [de la Resurrección] y acudáis en multitudes (Sura 78: 18 La noticia)

Y [entonces] se soplará la trompeta [de la resurrección] – y ¡he ahí, que se precipitarán desde sus tumbas hacia su Sustentador! Dirán: “¡Ay de nosotros! ¿Quién nos ha hecho salir de nuestro lecho?” [Entonces se les dirá:] “¡Esto es lo que el Más Misericordioso prometió! ¡Y Sus mensajeros dijeron la verdad!”. (Sura 36: 51-52 Oh tú, ser humano)

La exclamación “¡ay de nosotros!” es la expresión de un gran pánico y decepción. El incrédulo que es testigo de su propia resurrección se da cuenta de que los apóstoles de Dios, que comunicaron Su mensaje a lo largo de sus vidas, habían dicho la verdad. Es entonces cuando comprende que estará sujeto al “tormento eterno” con que se amenazó a los incrédulos. En ese momento se disipará cualquier duda sobre el tema y asumirá el hecho de que no existe nada parecido al “sueño eterno”. Su decepción se intensificará conforme se reducen sus esperanzas de salvarse del inminente tormento.

Los incrédulos sentirán miedo, horror y estarán desesperados. Su aspecto será aterrador, sus caras aparecerán negras y cubiertas de polvo. Lo que es más, estarán humillados:

Algunos rostros estarán ese Día abatidos (Sura 88: 2 El suceso sobrecogedor)

Y algunos rostros estarán ese Día cubiertos de polvo, ensombrecidos por la oscuridad: ¡estos serán los que negaron la verdad y estaban sumidos en la iniquidad! (Sura 80: 40-42 Frunció el ceño)

Y [así,] el Día de la Resurrección versa a los que inventaron mentiras acerca de Dios [con] sus rostros hoscos [de pesar y humillación]. ¿No es el infierno la morada [justa] para los soberbios? (Sura 39: 60 Las multitudes)

Dios hará que los incrédulos comparezcan ciegos el Día de la Resurrección.

Pero quien se aparte de Mi recuerdo – tendrá una vida de estrechas mira; y en el Día de la Resurrección le haremos comparecer ciego. [Y, en el Día de la Resurrección, el pecador] preguntará: “¡Oh Sustentador mío!¿Por qué me has hecho comparecer ciego, si [en la tierra] estaba dotado de vista? Dios responderᔡAsí es: te llegaron Nuestros mensajes, pero te olvidaste de ellos; y así hoy serás tú relegado al olvido. (Sura 20:124-126 Oh hombre)

Y sólo aquel a quien Dios guía está en el camino recto; pero a quienes deja en el extravío, no encontrarás tú quien les proteja de Dios: y [cuando] les reunamos en el Día de la Resurrección, [yacerán] postrados sobre sus rostros: ciegos, mudos y sordos, y con el infierno por destino; [y] cada vez que [el fuego] amengüe, atizaremos para ellos [sus] llamas abrasadoras. (Sura 17: 97 El viaje nocturno)

El blanco de los ojos se volverá azulado. Este color intensificará el aspecto aterrador y repugnante de los incrédulos.

El Día en que se soplará la trompeta: pues ese Día congregaremos a todos los que habían estado hundidos en el pecado, y sus ojos se verán azulados [por el terror] .(Sura 20: 102 Oh hombre)

Con este aspecto terrible y degradado, se distinguirá a los incrédulos de los creyentes a primera vista. Este es el principio del fin de este grupo de gente que hizo la guerra contra los versículos del Corán y fue arrogante.

No existe amistad, parentesco ni cooperación alguna

Ese día, todo el mundo estará demasiado ocupado para preocuparse por los demás. Incluso abandonarán a sus madres, padres, esposas e hijos. La intensidad y el terror inconcebible del Día de la Resurrección harán que cada uno se ocupe de sus propios asuntos. Dios describe el Día de la Resurrección de la siguiente manera:

¿Y qué puede hacerte concebir lo que será el Día del Juicio? Y una vez más: ¿Qué puede hacerte concebir lo que será ese Día del Juicio? [Será] un día en que ningún ser humano podrá hacer nada por otro ser humano: pues ese Día [se hará patente que] toda la soberanía es sólo de Dios. (Sura 82: 17-19 El hendimiento)

Y así, cuando se escuche el desgarrador estampido [de la resurrección] en un Día en que el hombre huya de su hermano, y de su madre y su padre, y de su cónyuge y de sus hijos: ese Día, a cada uno le bastará su propio estado como preocupación. (Sura 80: 33-37 Frunció el ceño)

Y así acabarán los vínculos sociales más apreciados de este mundo. El terror de ese día hará que no tengan sentido ni los más allegados ni los parientes. Lo único de valor que quedará será la fe:

Entonces, cuando se sople la trompeta [de la resurrección], no existirán entre ellos lazos de parentesco en ese Día, ni se preguntarán unos por otros. Y aquellos cuyo peso [de buenas acciones] sea grande en la balanza – esos, precisamente, habrán alcanzado la felicidad; mientras que aquellos cuyo peso sea leve en la balanza- esos son los que se habrán malogrado a sí mismos, [y los que] residirán en el infierno. (Sura 23: 101-103 Los creyentes)

Los lazos familiares se romperán de tal modo que la gente dará sus supuestos “queridos” hijos, esposas, hermanos e incluso todos sus parientes como rescate por su propia salvación:

Ningún amigo preguntará por su amigo, aunque puedan verse uno al otro: [pues,] ese Día todo el que estaba hundido en el pecado deseará únicamente rescatarse a í mismo a costa de sus propios hijos, y de su cónyuge, y de su hermano, y de todos sus parientes que le acogieron, y de cuantos viven en la tierra – con tal de salvarse. ¡Pero no!¡Realmente, todo [lo que le aguarda] es un fuego crepitante. (Sura 70:10-15 Las vías de ascenso)

Esta “oferta” da en realidad idea de la naturaleza despiadada e ingrata de los incrédulos que aflora cuando se cuestionan sus beneficios. También advierte sobre la vanidad de esta vida. Con frecuencia, una persona persigue objetivos triviales: un trabajo digno de admiración, una bonita casa, o una mujer, y  así trabajará toda su vida por dinero. Sin embargo, como nos informa el Corán, en sus desesperados esfuerzos por salvarse, será capaz de pagar por su salvación no sólo una mujer, sino todas las mujeres del mundo o todas sus posesiones. Pero sus esfuerzos serán vanos. En el fondo, Dios es el dueño de todas las posesiones del mundo. Por otra parte, la salvación se dejó a un lado en la vida terrenal. Ahora es demasiado tarde y, como se prometió, el fuego del infierno ya ha comenzado a arder.

La reunión de la gente para dar cuenta de sus actos

El Corán establece el verdadero significado de la vida:

Oh hombre – tú [que] ciertamente has estado afanándote en pos de tu Sustentador penosamente – entonces Le encontrarás. (Sura 84: 6 El resquebrajamiento)

No importa lo que hagamos durante nuestra vida, al final nos presentaremos ante Dios. El fin último de esta vida es ser Su servidor. Por otro lado, el día más importante es el Día de la Resurrección, cuando demos cuenta de ella. Cada día que pasa nos acerca más a él. Cada hora, minuto o segundo es un paso que damos hacia la muerte, la resurrección y el momento de ajustar cuentas. La vida, como si fuese un reloj de arena, fluye continuamente en esa dirección. No hay forma de parar el tiempo o volver atrás. Todo el mundo seguirá este camino.

Pues, ciertamente, a Nos han de retornar, y es, realmente, tarea Nuestra ajustarles cuentas. (Sura 88: 25-26 El suceso sobrecogedor)

Hay alrededor de 6 billones de personas en el mundo. Si añadimos dicho número al total de gente que vivió en el pasado, nos podremos hacer una idea de la multitud que se reunirá el Día de la Resurrección. Todos, desde el profeta Adán (el primer hombre sobre la tierra) hasta el ultimo incrédulo que viva en el mundo estarán allí. Esta horda humana presentará un cuadro asombroso. Sin embargo, al mismo tiempo, es cierto que también será un cuadro aterrador. La situación de toda esta gente ante Dios la describe el Corán de la siguiente manera:

En ese Día, todos seguirán la Voz convocante de la que no habrá escapatoria; y se acallarán todas las voces ante el Más Misericordioso, y no oirás sino un leve murmullo.

En ese Día, no beneficiará más intercesión que [la de] aquel que sea autorizado por el Más Misericordioso, y cuya palabra [de fe] Él haya aceptado: [pues] conoce cuanto está manifiesto ante los hombres y cuanto les está oculto, mientras que ellos no pueden abarcarle a Él con su conocimiento.

Y [en ese Día] todos los rostros se humillarán ante el Viviente, la Fuente Auto-Subsistente de Todo Ser; y fracasará lamentablemente quien arrastre [una carga] de iniquidad. (Sura 20: 108-111 Oh hombre)

El momento de rendir cuentas, que los incrédulos descuidaron durante toda su vida, mientras que los creyentes prepararon diligentemente, ha llegado. Se ha dispuesto un lugar magnífico para esta gran corte. De acuerdo con el Corán, ese día:

“Y el cielo se partirá en pedazos – pues ese Día se hará quebradizo-; y los ángeles [aparecerán] en sus extremos y, sobre ellos, ocho portarán en alto ese Día el trono de la omnipotencia de tu Sustentador.” (Sura 69: 16-17 La exhibición de la verdad desnuda)

El Día en que todas las almas [humanas] y todos los ángeles se dispongan en filas: nadie hablará sino aquel a quien el Más Misericordioso haya dado Su venia; y [todos] dirán [sólo] lo correcto. (Sura 78: 38 La noticia)

El Señor de los cielos y la tierra exigirá que Sus siervos le rindan cuenta de sus actos. Estará presente una fuente de tortura que convenga a Su poder y Gloria. Un fuego bien caliente arderá en el infierno. Dios, que creó todo de forma única, ha preparado un tormento perfecto para los incrédulos. Nadie puede inflingir el tipo de angustia que Dios inflingirá ese día. En el Corán, Dios dice:

¡Pero no! ¿[Qué será de vosotros en el Día del Juicio,] cuando la tierra sea pulverizada, golpe a golpe, y se revele [la majestad de] tu Sustentador, y los ángeles [se formen], fila tras fila?

Y ese Día será acercado el infierno [hasta quedar a la vista]; ese Día el hombre recordará [todo lo que hizo y dejó de hacer]: pero, ¿de qué le servirá ese recuerdo?

Dirá: “¡Ojalá hubiera proveído de antemano para mi [otra] vida!”

Pues, nadie puede castigar como castigará Él ese Día [a los pecadores], y nadie puede atar con ligaduras como las Suyas. (Sura 89: 21-26 El alba)

Si un hombre no sirve a Su Creador en este mundo y no se prepara para este gran día, entonces se arrepentirá vivamente. Deseará ardientemente ser reducido a polvo antes de que se le resucite. Pero este arrepentimiento será inútil. Por el contrario, se convertirá en una nueva fuente de angustia y se sumará al tormento al que estará sujeto en el infierno.

La distribución de los Registros y las balanzas justas

Antes de tener la oportunidad de vencer el aturdimiento provocado por la resurrección, al ser humano le azotarán el miedo y el dolor. Esto es así porque dará cuenta de sus actos en presencia de Dios. Se revelará todo lo que hizo durante su vida y todos sus pensamientos. No se olvidará ni el más pequeño detalle. El siguiente versículo lo explica claramente:

‘... en verdad, aunque se trate de algo del peso de un grano de mostaza, y estuviera [oculto] dentro de una roca, o en los cielos, o en la tierra, Dios lo sacará a la luz; pues, ciertamente, Dios es inescrutable [en Su sabiduría], consciente de todo”. (Sura 31: 16 Luqmán)

Éste es el momento más cercano al paraíso y al infierno. La gente verá lo que ofrecen para su vida eterna. El Corán lo relata en como sigue:

Ese Día surgirán los hombres, separados unos de otros, para que se les muestren sus obras [pasadas].

Y, entonces, quien haya hecho el peso de un átomo de bien, lo verá;

Y quien haya hecho el peso de un átomo de mal, lo verá. (Sura 99: 6-8 El terremoto)

Como menciona el Corán, los incrédulos recibirán sus registros por la izquierda, mientras que los creyentes los recibirán por la derecha. La experiencia de la gente de la “derecha” se describe así:

Ese Día se os hará comparecer: ni [siquiera] el más secreto de vuestros actos quedará oculto.

Y aquel cuyo registro le sea entregado en su mano derecha, exclamará: “¡Venid todos! ¡Leed mi registro! ¡En verdad, sabía que tendría que enfrentarme [un día] a mi cuenta!”

Gozará, entonces, de una existencia placentera, en un paraíso elevado, cuyos frutos estarán al alcance de la mano.

[Y se dirá a todos esos bienaventurados:] “¡Comed y bebed complacidos por todo lo [bueno] que adelantasteis en días pasados!” (Sura 69: 18-24 La exhibición de la verdad desnuda)

Contrariamente a la felicidad y alegría de los creyentes, los incrédulos experimentarán un agudo sentimiento de malestar. Les gustaría morir, incluso desaparecer. Su desesperación se describe como sigue:

Pero aquel cuyo registro le sea entregado en su mano izquierda, exclamará: “¡Ojalá no me hubiera sido mostrado mi registro, ni hubiera conocido mi cuenta!¡Ojalá esta [muerte mía] hubiera sido el fin de mí! ¡De nada me sirve cuanto he poseído, [y] se ha desvanecido mi poder de argumentar!” (Sura 69: 25-29 La exhibición de la verdad desnuda)

Pero aquel cuyo registro le sea entregado detrás de su espalda, llegará a implorar la aniquilación: pero entrará en las llamas abrasadoras. Ciertamente, [en su vida terrenal] vivió alegre entre gente de su misma clase – pues, ciertamente, jamás pensó que habría de regresar [a Dios]. ¡Claro que sí! ¡Su Sustentador le veía perfectamente! (Sura 84: 10-15 El resquebrajamiento)

Los actos que se recogen en los Libros se miden con balanzas justas. Hoy, en presencia de la justicia de Dios, nadie será tratado injustamente:

Pero dispondremos balanzas Justas en el Día de la Resurrección, y ningún ser humano será tratado injustamente en lo más mínimo: pues aunque hubiera [en él sólo] el peso de un grano de mostaza [de bien o de mal], lo tendríamos en cuenta; y ¡nadie lleva las cuentas tan bien como Nosotros!. (Sura 21: 47 Los profetas)

Cada cosa que se ha hecho en esta vida, incluso la más pequeña, se situará en esta balanza. Su indicador determinará si se envía a alguien al tormento eterno o a la dicha eterna y la salvación. Si la balanza se inclina hacia el lado de las buenas acciones, la persona que está siendo juzgada será enviada al paraíso; si no, al infierno. Nadie, ningún poder podrá ayudarle:

Y entonces , aquel cuyo peso [de buenas acciones] sea grande en la balanza gozará de una vida placentera; pero aquel cuyo peso sea leve en la balanza se verá cercado por un abismo. ¿Y qué puede hacerte concebir lo que será ese [abismo]? ¡Un fuego que arde intensamente! (Sura 101: 6-11 La calamidad repentina)

Todos los hombres creados desde la creación de la tierra rendirán cuentas uno a uno. Aquí, las posiciones y los rangos que ocuparon en el mundo no cuentan. El presidente de un país y un hombre corriente serán iguales, recibirán el mismo tratamiento en presencia de Dios. Estarán sujetos a un interrogatorio exhaustivo sobre si sirvieron o no a su Creador y si obedecieron Sus mandamientos. Se revelarán todos los pecados, acciones malvadas y pensamientos ocultos del incrédulo:

...el Día en que sean desvelados todos los secretos, y [el hombre] no tenga ya fuerza ni nadie que le auxilie. (Sura 86: 9-10 Lo que viene de noche)

Éste es un  proceso penoso para aquellos que no vivieron según las leyes de Dios, sino que lo hicieron según sus propios deseos o los valores, creencias y principios equivocados de la sociedad en que vivían. En el versículo siguiente Dios narra lo que sucederá este gran día:

Cuando se haga que la niña enterrada viva pregunte por qué crimen se la mató, cuando los rollos [de las acciones de los hombres] sean desplegados, cuando el cielo sea desollado, cuando el fuego abrasador [del infierno] sea avivado, y cuando el paraíso sea acercado; [ese Día] cada ser humano sabrá lo que ha preparado [para sí]. (Sura 81: 8-14 El oscurecimiento)

En presencia de Dios, el siervo no tiene oportunidad de negar lo que hizo. Todo, ya fuese bueno o malo, se descubrirá. Incluso si niega algo, habrá testigos que digan la verdad. Se llevará al frente a la gente que le conoció durante su vida para que testifique:

Y brillará la tierra con la luz de su Sustentador. Y se expondrá el registro [de las acciones de cada uno] y se hará venir a todos los profetas y a todos los [demás] testigos; y todos serán juzgados con justicia. Y no serán tratados injustamente, pues cada ser humano será recompensado cumplidamente por el [bien o el mal] que haya hecho: y Él es plenamente consciente de lo que hacen. (Sura 39: 69 Las multitudes)

Mientras se rindan cuentas, aparecerán otros testigos inesperados que aguardan a los incrédulos. El oído y la vista, así como la piel, tendrán la facultad de hablar por la Voluntad de Dios y testificarán contra ellos. La traición de sus mismos órganos, que asumieron como suyos durante toda su vida, hará que se depriman aún más. Dios lo describe de la siguiente manera:

Así pues, [advierte a los hombres de] el Día en que los enemigos de Dios sean congregados frente al fuego, y se les haga avanzar, hasta que, llegados a él, sus oídos, sus ojos y sus [mismas] pieles atestiguarán contra ellos sobre lo que hacían [en vida].

Y preguntarán a sus pieles: “¿Cómo habéis podido atestiguar en contra nuestra?” – [y] estas responderán: “¡Dios, que da el habla a todas las cosas, nos ha dado el habla [también] a nosotras: pues Él [es quien] os creó la primera vez – y a Él sois devueltos [ahora]. Y no os guardasteis de que vuestros oídos, vuestros ojos y vuestras pieles fueran a atestiguar contra vosotros [de vuestros pecados]: no, sino que pensabais que Dios no sabía gran cosa de lo que hacíais – y ese pensamiento que teníais de vuestro Sustentador os ha llevado a la ruina, y habéis acabado así entre los perdidos!”.

Y aunque soporten con paciencia [su suerte], aún así el fuego será su morada; y si piden que se les permita ofrecer compensación, no les será permitido. (Sura 41: 19-24 Expuestos con claridad)

Los incrédulos soportarán la gran culpa de haberse rebelado contra el Creador, que los creó e hizo posible que vivieran. Éste es el porqué, el Día de la Resurrección, no se les permite defenderse a pesar de que, en el mundo, incluso el criminal más infame tiene este derecho. Humillados y desesperados, deben esperar su veredicto:

¡Ay en ese Día de todos los que desmienten la verdad – ese Día en el que no [podrán] articular palabra, ni les será permitido excusarse! ¡Ay en ese Día de todos los que desmienten la verdad – ese Día de la Distinción [entre lo verdadero y lo falso, cuando se les diga]: “¡Os hemos reunido, a vosotros y a esos [pecadores] de tiempos remotos; y si [pensáis que] os queda algún subterfugio, usadlo contra Mí!” (Sura 77: 34-40 Los que son enviados)

Ese día, el incrédulo sentirá un odio interno por lo que ha hecho y contra sí mismo. Sin embargo, el sentimiento de aversión que tiene Dios es más intenso.

[Pero,] ciertamente, a los que se empeñan en negar la verdad – [ese Día] una voz les gritará:”¡En verdad, mayor que vuestra [presente] aversión por vosotros mismos era la aversión de Dios por vosotros cuando fuisteis llamados a la fe y seguisteis negando la verdad!” (Sura 40: 10 Que perdona)

Al enfrentarse a la ira de Dios, el incrédulo caerá en un estado de profunda desesperanza y pesar. Estará avergonzado y deseará no haber resucitado nunca. Anhelará que la muerte ponga fin a su vida para siempre. Entonces se dará cuenta de que la muerte no es un fin sino un comienzo, y de que no existe otra muerte que ésta. Su estado de ánimo se describe como sigue:

“Y llegará el día en que esos que [hoy] se empeñan en negar esta verdad desearán haberse sometido a Dios [mientras vivían].” (Sura 15: 2 Al-Hichr)

A diferencia de lo dicho, el modo en que los creyentes darán cuenta de sus actos resultará bastante fácil. Después de su relato, el creyente disfrutará de dicha eternal. Después de todo, vivió bajo los principios establecidos por su Creador y sus pecados han sido perdonados por Dios, el Misericordioso. De este modo logrará el paraíso, un lugar lleno de los favores ilimitados de Dios y permanecerá lejos del fuego del infierno.

¡Oh hombre – tú [que] ciertamente has estado afanándote en pos de tu Sustentador penosamente – entonces Le encontrarás!

Y aquel cuyo registro le sea entregado en su mano derecha, habrá de tener un ajuste de cuentas fácil, y volverá dichoso con los de su misma clase. (Sura 84: 6-9 El resquebrajamiento)

La desesperación de los incrédulos

Ese día, el incrédulo intentará acatar todas las órdenes, pero no podrá porque no tiene energía para hacer nada. Cuando se le llame para que se postre ante Dios querrá hacerlo, pero ni siquiera será capaz de algo tan sencillo. Es como una persona que tiene un mal sueño y quiere gritar pero no puede. No podrá mover ni sus piernas ni sus manos. El miedo, el terror y la desesperación lo dejarán casi paralizado:

El Día en que el ser del hombre quede expuesto por completo, y [los que ahora niegan la verdad] sean llamados a postrarse [ante Dios], pero no puedan hacerlo: abatida la mirada, abrumados por la humillación – porque fueron llamados [en vano] a postrarse [ante Él, en vida,] cuando estaban aún sanos y salvos. (Sura 68: 42-43 La pluma)

Decirle al incrédulo que se postre tiene un propósito: intensificar el arrepentimiento y el dolor que siente por no haber atendido esta llamada mientras estaba en el mundo, y recordarle que su desobediencia será el motivo de la pena y desesperanza eternas. Dios ya sabe que un incrédulo es incapaz de postrarse ante Él. Sólo si Dios quiere el hombre se puede postrar ante Él, adorarle y servirle. Del mismo modo, se honra a los creyentes con la fe sólo por la voluntad y el favor de Dios.

El Corán también nos informa sobre el aspecto que los creyentes e incrédulos tendrán ese día. El gozo interno de los creyentes se reflejará en sus caras: sus ojos brillarán intensamente. Por el contrario, los incrédulos se darán cuenta de cuán desagradecida e imprudentemente obraron y comenzarán a esperar el tormento que les aguarda. Al contrario que las expresiones de dicha en los semblantes de los creyentes, los de los incrédulos estarán apagados y sombríos:

¡No sino que [la mayoría de] vosotros amáis esta vida pasajera, y os desentendéis de la Otra Vida! Ese Día algunos rostros brillarán de felicidad, contemplando a su Sustentador; y algunos rostros estarán ese Día ensombrecidos por la desesperación, conociendo la terrible calamidad que está a punto de caer sobre ellos. (Surat 75: 20-25 La resurrección)

La visión del infierno

Comúnmente se cree que sólo los incrédulos pueden ver el infierno. Sin embargo, esto es cierto sólo en parte. Dios nos informa en la sura Mariam de que todo el mundo, creyentes o no, se reunirá arrodillado en torno al infierno

A pesar de todo, el hombre dice [a menudo]: “¿Es que una vez que esté muerto, voy a ser resucitado?” Pero, ¿no se da cuenta el hombre que ya una vez le creamos de la nada? Pues, por tu Sustentador, que hemos de reunirles [en el Día del Juicio, a ellos] y a las fuerzas satánicas [que les impulsaron en vida], y luego, ciertamente, les haremos comparecer, de rodillas, alrededor del infierno; y entonces extraeremos de cada grupo [de pecadores] a aquellos que más se obstinaron en su rebeldía contra el Más Misericordioso; pues, en verdad, Nosotros sabemos bien quienes de ellos son más merecedores del fuego del infierno. Y de vosotros ninguno dejará de aproximarse a él: esto es, para tu Sustentador, algo decretado, irrevocable. Y una vez más: salvaremos [del infierno] a aquellos que han sido conscientes de Dios; pero dejaremos en él, de rodillas, a los malhechores. (Sura 19: 66-72 Mariam)

Como podemos deducir de los versículos anteriores, la gente se reunirá arrodillada en torno al infierno. Tanto los creyentes como los incrédulos escucharán el horrible ruido y fragor del mismo y verán imágenes impresionantes. Pero, después de un tiempo, se salvará a los creyentes y se dejará que los incrédulos sigan arrodillados. Luego, serán lanzados al fuego.

La finalidad de que los creyentes se encuentren entre la multitud que rodea el infierno es el que comprendan mejor la ira de Dios y le estén agradecidos. Un creyente que contemple cómo es el infierno se dará cuenta del gran favor que se le ha hecho al otorgarle la fe. Puesto que el infierno es un lugar terrible, incluso el ser salvado de dicho tormento supone una gran alegría para el ser humano.

Al contemplar el infierno, el creyente puede hacer comparaciones y así apreciar mejor el paraíso, un lugar de bendiciones donde morará durante toda la eternidad. Incluso en el mundo, lo que más se valora es que te libren del dolor. Por ejemplo, alguien que está a punto de helarse en una montaña se alegra de encontrar una vieja cabaña con una chimenea. Ve esta cabaña como si fuera la habitación de un hotel de lujo. Para alguien que no ha comido nada durante días, una rebanada de pan es un festín. El fin del dolor es motivo inigualable de alegría, felicidad, paz y gratitud.

Un creyente que ve el infierno de cerca y se le salva alcanza esta dicha. Además, el ser recompensado con el paraíso hace que los creyentes logren el “éxito” que se menciona en el Corán. Habiendo visto el mayor de los tormentos en el infierno, el creyente comprenderá muy bien el valor del paraíso rebosante de bendiciones. Durante el resto de su vida eterna, nunca olvidará la imagen del infierno y por ello disfrutará más del paraíso.

El Día del Juicio, la gente escuchará las siguientes palabras de aquellos que reconocen a los creyentes y a los incrédulos mirándoles a la cara:

Y entre ambos habrá una barrera. Y habrá personas que [en vida] estaban dotadas de la facultad del discernimiento [entre el bien y el mal], y los reconocían por sus rasgos. Y llamarán a los ocupantes del paraíso: “¡Paz con vosotros!” pues aunque no hayan entrado en él, anhelan [entrar]. Y cuando sus miradas se vuelvan hacia los ocupantes del fuego, exclamarán: “¡Oh Sustentador nuestro! ¡No nos pongas junto a las gentes malvadas!”

Y los que [en vida] poseían esta facultad del discernimiento llamarán a los que por sus rasgos reconocen [como pecadores], diciendo: “¿De qué os ha servido la [riqueza] que acumulasteis y todo aquello de lo que os sentíais orgullosos? ¿No son estos [bendecidos] los mismos de quienes declarabais solemnemente: “Dios nunca dispensará Su gracia sobre ellos”? [Pues ahora se les ha dicho:] “¡Entrad en el jardín; nada tenéis que temer y no os lamentaréis!” (Sura 7: 46-49 La facultad de discernimiento)

Éste será el momento en que los creyentes, “lo mejor de todas las criaturas”, (Sura 98:7 La evidencia de la verdad) y los incrédulos, “lo peor de todas las criaturas”, (Sura 98: 6 La evidencia de la verdad) se separen. Este día se describe en el Corán como sigue:

Y cuando todos los enviados sean convocados para un momento fijado…

¿Para qué día está fijado el plazo [de todo esto]?

¡Para el Día de la Distinción [entre lo verdadero y lo falso]!

¿Y qué puede hacerte concebir lo que será ese Día de la Distinción?

¡Ay en ese Día de todos los que desmienten la verdad!

¿No destruimos, acaso, a [muchos de] esos [pecadores] de tiempos remotos? Pues haremos que les sigan los de tiempos posteriores: así tratamos a los que están hundidos en el pecado.

¡Ay en ese Día de todos los que desmienten la verdad! (Sura 77: 11-19 Los que son enviados)

Este Día de la Distinción comenzará con la muerte y continuará con la resurrección y el dar cuenta de los actos de cada uno y finalizará cuando se envíe a la gente a su morada eterna. En la sura Qaf, se relata el camino que siguen creyentes e incrédulos hacia sus verdaderas moradas:

Y [luego,] el crepúsculo de la muerte traerá consigo [toda] la verdad - ¡eso [precisamente, oh hombre,] de lo que siempre apartabas la vista! – y [al final] se hará sonar la trompeta [de la resurrección]: ese será el Día de la amenaza cumplida.

Y cada ser humano comparecerá con [sus antiguos] impulsos internos y [su] mente consciente,[y se le dirá:] “¡En verdad, has vivido desatento a este [Día del Juicio]; pero ahora te hemos quitado el velo, y hoy tu vista es penetrante!”

Y una parte de él dirá: “¡Esto es lo que yo he tenido siempre presente!”

[Entonces Dios ordenará:] “¡Arrojad, arrojad al infierno a todo obstinado enemigo de la verdad, [a todo] represor del bien, transgresor [e] instigador de la desconfianza [entre los hombres – a todo aquel] que haya erigido junto a Dios a otra deidad: arrojadle, pues, arrojadle a un castigo severo!”

Su compañero dirá: “¡Oh Sustentador nuestro! ¡No fui yo quien empujó a su mente consciente al mal – [no,] sino que se hundió en un profundo extravío [ella sola]!”

[Y] Él dirá: “¡No discutáis en Mi presencia, [Oh pecadores,] pues os di un preaviso [de este Día del Ajuste de Cuentas]. El juicio emitido por Mí es inmutable; pero no soy injusto en absoluto con Mis criaturas!”

Ese Día preguntaremos al infierno: “¿Estás lleno?” – y responderá: “[No, --] ¿hay aún más [para mí]?”

Y [ese Día] el paraíso será acercado a los conscientes de Dios, y no estará ya distante: [y se les dirá:] “Esto es lo que se os prometió – [está reservado] para todo aquel que solía volverse a Dios y tenerle siempre presente – [todo] aquel que temía al Más Misericordioso aun estando Él fuera del alcance de la percepción humana, y que ha venido [a Él] con un corazón contrito. ¡Entrad en este [paraíso] en paz; este Día empieza la vida perdurable!”(Sura 50: 19-34 Qaf)

 

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