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El Infierno

Introduccion

Ciertamente, [cuando Nuestros mensajes son transmitidos a alguien empeñado en negar la verdad,] reflexiona y medita [cómo rebatirlos] – y con ello se destruye a sí mismo, por la forma en que medita: ¡en verdad, se destruye a sí mismo por la forma en que medita! – y luego mira [buscando nuevos argumentos], y luego frunce el ceño y mira fieramente, y al final vuelve la espalda [a Nuestro mensaje], lleno de soberbia, y dice: “¡Todo esto no es sino elocuencia fascinante transmitida [de los antiguos]! ¡Esto no es sino la palabra de un mortal!”. ¡Le arrojaré al fuego del infierno [en la Otra Vida]! ¿Y qué puede hacerte concebir lo que es el fuego del infierno? No deja vivir, ni tampoco deja [morir], hace visible al mortal [toda la verdad]. (Sura 74: 18-29 El arropado)

Engaños y realidades

El lugar al que están destinados los incrédulos por toda la eternidad está especialmente creado para causar sufrimiento al alma y al cuerpo.

Su única razón de existir es que los incrédulos son culpables de un gran daño y la justicia de Dios implica su castigo. El peor mal que se puede cometer en todo el universo consiste en mostrarse desagradecido y rebelarse al Creador, El que le da un alma al hombre. Por tanto, un doloroso castigo para tal pecado mortal espera en el más allá. El infierno cumple este propósito. El hombre ha sido creado para servir a Dios; si niega el sentido de su creación, es seguro que recibirá lo que se merece. Dios dice lo siguiente en uno de Sus versículos:

… los que sean demasiado orgullosos como para adorarme entrarán, humillados, en el infierno. (Sura 40: 60 Que perdona)

Puesto que la mayoría de las personas serán enviadas al infierno, y allí el castigo es intemporal y eterno, el objetivo principal de la gente debería ser evitarlo. Ésta es la amenaza más grande a la que el hombre se enfrenta y nada puede ser más importante que salvar su alma de ella.

A pesar de esto, la mayoría de la gente vive en un estado de inconsciencia. Se ocupan de otros problemas de la vida cotidiana. Trabajan durante meses, años, incluso décadas por cuestiones insignificantes, sin pensar nunca en la mayor de las amenazas, el peligro más serio para su vida eterna. El infierno se encuentra justo a su lado y, sin embargo, están demasiado ciegos para verlo:

Se acerca a los hombres su ajuste de cuentas: pero ellos siguen obstinadamente despreocupados [de su llegada]. No les llega un nuevo recordatorio de su Sustentador que no lo escuchen divertidos, ocupados sus corazones en deleites pasajeros. (Sura 21: 1-3 Los profetas)

Este tipo de personas se ocupan en esfuerzos vanos. Pasan toda su vida persiguiendo metas que son puras quimeras. Gran parte del tiempo, sus objetivos son ascender en su trabajo, casarse, tener una “feliz vida familiar”, ganar mucho dinero o ser defensores de una ideología que no sirve para nada. Mientras están haciendo estas cosas, no se dan cuenta de la gran amenaza que se cierne a su alrededor. Uno se percata de la actitud falta de sensibilidad que muestran hacia el infierno incluso por la manera que tienen de referirse al tema. La “sociedad ignorante” que está compuesta por este tipo de gente pronuncia a menudo la palabra “infierno” sin comprender su significado. De vez en cuando esta palabra se convierte en tema de chiste. Sin embargo, nadie piensa en él como se merece. Para ellos, el infierno es mera ficción

Pero, de hecho, el infierno es más real que este mundo. El mundo dejará de existir algún día, mientras que el infierno perdurará por toda la eternidad. Dios, el Creador del universo, del mundo y del delicado equilibrio existente en la naturaleza, ha creado asimismo el más allá, el paraíso y el infierno. Un doloroso castigo aguarda a todos los incrédulos e hipócritas

El infierno, el peor lugar que alguien pueda imaginar, es fuente de la más absoluta tortura, que no se parece a ninguna otra de este mundo: es mucho más intensa que ningún otro dolor o sufrimiento que aquí se pueda experimentar. Se trata sin duda de una obra de Dios, el Enaltecido en sabiduría.

Una segunda realidad acerca del infierno es que esta tortura es intemporal y eterna para todos. Existe un error muy común en esta sociedad ignorante referente al infierno: creer que algunas personas “cumplirán su castigo” durante un cierto periodo de tiempo en el infierno y luego se les perdonará. Son meras ilusiones. Esta creencia se encuentra particularmente extendida entre aquellos que se consideran creyentes pero descuidan sus obligaciones hacia Dios. Creen que no existe un límite para los placeres mundanos que se puedan permitir. Según lo dicho, alcanzarán el paraíso después de haber recibido su castigo en el infierno durante un periodo determinado de tiempo. Sin embargo, el final que les espera resultará ser más penoso de lo que piensan. El infierno es, sin duda, un lugar de castigo eterno. En el Corán se enfatiza a menudo el hecho de que el castigo para los incrédulos es constante y eterno. El siguiente versículo lo explicita: “En él permanecerán por una eternidad.” (Sura 78: 23 La noticia)

La teoría que proclama: “Cumpliré mi condena durante un periodo de tiempo determinado y luego se me perdonará” resulta ser un pensamiento intolerante que algunos se permiten para consolarse. De hecho, Dios llama nuestra atención sobre esto en el Corán, al basarse los judíos en esta misma teoría:

Dicen: “El fuego sólo nos tocará un número contado de días”. Di: “¿Habéis recibido una promesa de Dios? – pues Dios nunca incumple su promesa. ¿O es que atribuís a Dios algo que no podéis saber?” ¡Sin duda! Quienes hayan obrado mal y estén inmersos en sus faltas – están destinados al fuego y en él permanecerán. (Sura 2: 80-81 La vaca)

Aquel que sea desagradecido y se rebele al Creador que “os ha dotado de oído y vista, y de mentes” (Sura 16: 78 La abeja) ciertamente merece padecer un sufrimiento incesante. Las excusas que se presenten no le salvarán del infierno. El veredicto que se aplica a aquellos que muestran indiferencia o, lo que es peor, animosidad hacia la religión de su Creador es seguro e invariable:

No obstante, cada vez que les son transmitidos Nuestros mensajes con total claridad, puedes recibir una total repugnancia en los rostros de quienes se empeñan en negar la verdad: ¡a punto están de agredir a los que les transmiten Nuestros mensajes!

Di: “¿Queréis que os informe de algo peor que lo que ahora sentís? Es el fuego [del más allá] que Dios ha prometido a quienes están empeñados en negar la verdad: y, ¡qué horrible punto de destino!” (Sura 22: 72 La peregrinación)

Los que se mostraron arrogantes ante Dios y se enemistaron con los creyentes oirán estas palabras el Día del Juicio Final:

¡Así que, entrad por las puertas del infierno, en el que permaneceréis! Y, ¡qué horrible, en verdad, será la morada de los soberbios! (Sura 16: 29 La abeja)

La característica más terrible del infierno es su naturaleza eterna. Una vez se entra en él, no hay vuelta atrás. El infierno es la única realidad, así como muchas otras clases de tortura. Al enfrentarse a dicha tortura eterna, el ser humano cae en una completa desesperación. No hay otras expectativas. Lo dicho se describe en el Corán como sigue:

Pero los que están hundidos en la perversión – su meta es el fuego: cada vez que intenten salir de él, serán devueltos a él; y se les dirá: “¡Saboread [ahora] este castigo del fuego que solíais tachar de mentira!” (Sura 32: 20 La postración)

Querrán salir del fuego, pero no saldrán de él; y les aguarda un castigo duradero. (Sura 5: 37 El ágape)

 

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