Algunos Secretos Revelados En El Coran

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Obedecer Al Mensajero Es Obedecer A Dios

Uno de los más importantes actos de adoración que Dios ordena a los creyentes en el Corán es la obediencia a Sus mensajeros. El dice que ha enviado mensajeros para que se les obedezca. Y en cada época los creyentes han sido probados en tal sentido. Los mensajeros son personas que comunican a la gente el mensaje de Dios y Sus órdenes, les advierten sobre el día del ajuste de cuentas y les avisan de la existencia de Sus signos. Se trata de individuos sinceros y bendecidos a los que Dios elige por sobre todos los demás y cuyas realizaciones, actitudes y principios morales perfectos son ejemplares. Son los amigos de Dios llevados a Su cercanía. Como se comunica en el versículo que sigue, la obediencia a los mensajeros es un indicio de la obediencia a Dios.

     
 

Quien obedece al Enviado, obedece a Dios. Quien se aparta… Nosotros no te hemos mandado para que seas su custodio. (Corán, 4:80)

 
     

El Mensajero de Dios (la paz sea con él) también ha dicho que las buenas noticias son para quienes testimonian dicha verdad:

Ustedes son testigos de que no hay más deidad que Dios y que yo soy Su Mensajero, ¿no? Siendo así, son los receptores de gratas noticias. El Corán es una cuerda uno de cuyos extremos llega a Dios y el otro a ustedes. Aférrense a ella. Si lo hacen, nunca se equivocarán ni correrán peligro8.

La desobediencia al mensajero es una desobediencia directa a Dios y Su religión. Este es uno de los secretos más importantes que Dios revela en el Corán. Dios nos comunica la condición de quienes obedecen y no obedecen al mensajero:

     
 

Estas son las leyes de Dios. A quien obedezca a Dios y a Su Enviado, El le introducirá en jardines por cuyos bajos fluyen arroyos, en los que estará eternamente. ¡Este es el éxito grandioso! A quien, al contrario, desobedezca a Dios y a Su enviado y viole Sus leyes, El le introducirá en un Fuego, eternamente. Tendrá un castigo humillante. (Corán, 4:13-14)

 
     

Dios revela en el Corán muchos detalles acerca de la obediencia al mensajero y deja en claro que la verdadera aceptación y sumisión a él debería ser semejante a la que es de Su agrado. Como vemos en los versículos anteriores, si una persona fracasa en adoptar la actitud y moral propia de la obediencia al mensajero de la manera que Dios describe en el Corán, puede ser que Dios haga todas sus acciones inválidas. Bajo distintos subtítulos examinaremos los versículos más relevantes en la materia:

 No Se Es Creyente Hasta No Obedecer En Todo Al Mensajero

Dios revela un secreto importante en el capítulo “Las Mujeres”:

     
 

Pero, ¡no, por tu Señor! No creerán hasta que te hayan hecho juez de su disputa; entonces, ya no encontrarán en sí mismos dificultad en aceptar tu decisión y se adherirán plenamente (a la misma). (Corán, 4:65)

 
     

En este versículo se revela un secreto muy importante acerca del ideal de obediencia al mensajero. La mayoría de la gente conoce el concepto de obediencia. Pero la que se debe prestar al mensajero es muy distinta de la que en general corresponde respecto a otros. Como manifiesta Dios en el versículo anterior, los creyentes deberían obedecer al mensajero plenamente y de corazón, sin albergar la más mínima duda ni vacilar. Si alguien duda de lo que el mensajero dice y considera sus propias ideas más apropiadas, significa, como sugiere el versículo, que no es un verdadero creyente.

Los creyentes con fe y obediencia auténticas saben que lo mejor para ellos es lo que dice el mensajero. Y aunque lo manifestado entre en conflicto con sus intereses personales, lo aceptan y le obedecen con entusiasmo y esperanza. Tal conducta virtuosa es un signo de fe auténtica. Y Dios comunica la hermosa noticia de salvación a quienes obedecen al mensajero, de corazón:

     
 

Quienes obedecen a Dios y al Enviado, están con los profetas, los veraces, los testigos y los justos a los que Dios ha agraciado. ¡Qué buena compañía!”. (Corán, 4:69)

Quienes obedecen a Dios y a Su Enviado, tienen miedo de Dios y Le temen, ésos son los que triunfarán. (Corán, 24:52)

Di: “¡Obedeced a Dios y obedeced al Enviado!”. Si volvéis la espalda… El (Enviado) es responsable de lo que se le ha encargado y vosotros de lo que se os ha encargado. Si le obedecéis, seguís la buena dirección. Al Enviado no le incumbe más que la transmisión clara. (Corán, 24:54)

 
     

Como se dijo arriba, quienes obedecen al mensajero son guiados rectamente. Todos los pueblos a lo largo de la historia han sido probados en su obediencia a los respectivos mensajeros, a los que Dios siempre los eligió de entre la gente. Debido a esto, algunas personas de mente estrecha y necia no entienden porqué hay que obedecer a un individuo igual a ellas. Del mismo modo, hay ricos que tampoco entienden el motivo de esa obediencia a quien no posee la opulencia de la que ellos disfrutan. De todos modos, Dios ha elegido Sus mensajeros, los ha respaldado y les ha dado conocimiento y fortaleza. La esencia de la cuestión que la gente mencionada no puede comprender es que Dios elige a quien El desea. Un creyente de corazón obedece y respeta a quien Dios ha elegido y se vuelve un devoto sincero. Sabe que cada vez que obedece al mensajero en realidad obedece a Dios. Quienes son sumisos a Dios y a la religión lo son también a Su mensajero:

     
 

¡Pues sí! Quien se someta a Dios y haga el bien, tendrá su recompensa junto a su Señor. No tiene que temer y no estará triste. (Corán, 2:112)

 
     

Las Acciones De Quienes Elevan Su Voz Por Encima De La Del Profeta Se Convierten En Nulas

Dice Dios:

     
 

¡Creyentes! ¡No elevéis vuestra voz por encima de la del Profeta! ¡No le habléis en voz alta, como hacéis entre vosotros! Os expondríais a hacer vanas vuestras obras sin daros cuenta. Quienes en presencia del Enviado de Dios bajan la voz son aquéllos cuyos corazones ha probado Dios para disponerlos a Su temor. Obtendrán perdón y magnífica recompensa. (Corán, 49:2-3)

 
     

El mensajero de Dios siempre invita a los creyentes al sendero recto y a la mayor sublimidad. Seguramente hay momentos en que lo que dicen los mensajeros entra en conflicto con los intereses de la gente en su entorno. Pero el que cree y les obedece no prioriza su opinión sino que admite las palabras de Dios, de Su Mensajero y del Corán. Por otra parte, la gente de fe débil no puede mantener bajo control sus antojos y llega a desobedecer al mensajero o resistir sus criterios. Como manifiesta el versículo, los discursos, voces y palabras que pronuncian revela la enfermad de sus corazones y la debilidad en la obediencia. Debido a su necedad se oponen a lo que dice el profeta y hablan en tono más elevado que el mismo. Dios nos informa que todos los esfuerzos de personas así, aunque trabajen día y noche para expandir la religión, no valdrán de nada a causa de su desobediencia.

Este es un secreto muy importante revelado en muchos versículos coránicos. Dios ha ordenado las buenas acciones, servir con afán y firmeza al Islam, actuar en consonancia con las correctas normas morales descritas en el Corán, ser generoso, firme, tolerante, veraz y leal. Sin duda, lo dicho son importantes formas de adoración que ayudarán a la persona en el Más Allá. De todos modos, como vemos en el capítulo “Las Habitaciones Privadas”, un solo acto de comportamiento irrespetuoso hacia el mensajero de Dios puede anular todas las obras de la persona en cuestión. Esto nos recuerda una vez más, indudablemente, lo importante que es obedecer y respetar a los mensajeros de Dios.

Dios Debilita A Quienes No Obedecen Al Mensajero

El incidente de Saúl (Talut) y su ejército relatado en el Corán es otro recordatorio que pone un fuerte énfasis sobre la importancia de la obediencia al mensajero de Dios. Cuenta el Corán que al marchar Saúl, el mensajero de Dios, con su ejército para enfrentar al enemigo, advirtió a sus hombres que no bebiesen de la corriente de agua que atravesarían:

     
 

Y, cuando Saúl (denominado Gedeón en la Biblia) marchó con los soldados, dijo: “Dios os probará con un arroyo. Quien beba de él no será de los míos. Quien no lo pruebe, será de los míos, a menos que beba una sola vez del hueco de la mano”. Y bebieron de él, salvo unos pocos. Y, cuando él y los que creían lo hubieron cruzado, dijeron: “Hoy no podemos nada contra Goliat y sus soldados”. Los que contaban con encontrar a Dios (el Día del Juicio) dijeron: “¡Cuántas veces una tropa reducida ha vencido a otra considerable con permiso de Dios! Dios está con los que tienen paciencia”. (Corán, 2:249)

 
     

Como nos enseña el versículo, quienes no obedecieron la orden de Saúl se debilitaron, perdieron intrepidez, en tanto que a los que le obedecieron Dios, a pesar de ser numéricamente inferiores, los fortaleció y por Su voluntad aplastaron al enemigo. Es este tipo de secretos que Dios revela en el Corán. La fortaleza, la victoria y la superioridad no descansan en la riqueza material, en la categoría de prestigio, en ser más numerosos que otros o en ser superiores físicamente. Dios hará más fuerte que a otros y premiará con innumerables obsequios ―sabiduría, salud, prestancia, riqueza y otras bendiciones― a cualquiera que observe Sus límites y le obedezca a El y a Su mensajero. Los dispuestos a estar al lado de los mensajeros de Dios tienen preparada un hermosa vida eterna en el otro mundo.

 

8. Ramuz El-Hadis, vol. 1, p. 7

 

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