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Omar sale de su casa todos los días para ir a la escuela
y antes de llegar a la calle pasa por el jardín, donde se
queda un rato, porque allí vive una amiga muy especial. Nadie
le da importancia pero él la quiere mucho. Nunca se olvida
de visitarla y disfruta mucho con esa relación. Después
de todo, se trata de una amiga más inteligente que muchos
otros. Aunque tiene un cuerpo pequeño hace bastantes cosas
importantes y es una gran trabajadora. Su tarea la realiza con toda
corrección y en el tiempo apropiado, como si fuera un soldado
en el ejército. Si bien no va a la escuela como Omar, conoce
perfectamente como llevar a cabo su labor.
Seguramente te estarás preguntando
quién es esta amiga, ¿no?
Esa amiguita de Omar, que nadie sabe que la tiene, es una pequeña
hormiga que hace muchas cosas maravillosas.
Puede ser que tú, mi querido lector, no te hayas enterado
de lo hábiles e inteligentes que son estos animalitos. Incluso
alguien pueden pensar que son simples bichitos que andan de aquí para
allá sin hacer nada. Pero no es así porque, al igual
que otros seres vivientes, tienen una vida bastante ocupada.
Omar tuvo la posibilidad de enterarse de algunas características
de su amiga, motivo por el que siempre la visita y habla con ella,
pues está entusiasmado por todo lo que aprende del mundo de
las hormigas y quiere compartir ese conocimiento con otros chicos.
¿Qué es lo que excita tanto a Omar? ¿Por qué está tan
fascinado con todo lo que tiene que ver con ese bichito? Para saberlo, querido
lector, continúa leyendo...

La hormiga es una de las criaturas más numerosas de nuestro
planeta. Por cada cuarenta seres humanos que nacen, nacen setecientos
millones de hormigas. En otras palabras, son muchísimas más
que todos los humanos del mundo.
Forman familias muy grandes. Por ejemplo, los humanos podemos tener
una familia de cuatro o cinco miembros entre padres y hermanos. Pero
la familia de las hormigas está formada por millones de ellas..
¿Podrías tú que estás leyendo
vivir en la misma casa con millones de hermanos? ¡Seguramente que no!
Las características sorprendentes de las hormigas son muchísimas.
Aunque son millones y viven juntas, no tienen ningún problema
entre ellas, no arman líos, no cometen desarreglos. Viven
de una manera muy bien organizada y todas obedecen las órdenes
que se dan.
Algunas son costureras, otras cultivan su alimento como labradoras,
otras más controlan pequeñas granjas donde alimentan
a ciertos animalitos. Así como los humanos crían vacas
para ordeñarlas, las hormigas hacen lo mismo con pulgones
y usan su leche.
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Las
hormigas costureras son modistas expertas. Juntan los bordes
de las hojas y los cosen. De ese modo construyen viviendas
confortables. |
Veamos ahora que nos puede contar Omar de las hormigas.
 Las
hormigas guardianes cuidan el nido. Cumplen su trabajo
a la perfección al igual que otras que desarrollan
tareas distintas. Trabajando en conjunto cuidan el nido. |
OMAR: Me di cuenta de que estaba allí un día que la
vi sacando su cabezota de debajo de la tierra. Me llamó la
atención que la cabeza era bastante más grande que
el cuerpo y me pregunté a qué se debería eso.
Entonces empecé a observarla y entendí que le servía
para proteger el nido. ¿Saben de qué manera? Controlaba
si las otras hormigas que querían entrar allí eran
de su familia o no. Si no lo eran, no las dejaba pasar tapando las
entrada con su cabeza.
Lo que más me llamaba la atención hasta ese momento
era cómo reconocía a sus familiares y los dejaba pasar
pero impedía el ingreso de extraños. Después
de ver eso me acerqué al animalito, nos hicimos amigos y
le pedí que me cuente lo que sucedía adentro. Ella
comprendió enseguida mi curiosidad y empezó a contarme
lo que pasaba.
LA HORMIGA: Omar, antes que nada debo decirte que a nuestra familia
la llamamos “colonia”. Es decir, vivimos en comunidades
y a cada una de éstas le llamamos colonia. Una hormiga puede
saber fácilmente si otra es o no un familiar. Se entera tocándole
el cuerpo con sus antenas (unos pequeños bastones que surgen
de la parte de arriba de la cabeza) con las que detecta una “esencia” u “olor” propio
de cada comunidad. Si es una extraña no podemos permitirle
ingresar a nuestra casa. A veces debemos hacer uso de la fuerza para
expulsarle.
Omar quedó sorprendido al enterarse de ese sistema de seguridad
tan bueno y se preguntó cómo era posible que quienes
no vivían allí se atreviesen a querer entrar. Se lo
comentó a su amiga pero ésta se sonrió y le
dijo que había otras cosas que también le iban a llamar
la atención.
Entonces la hormiga dijo: Te voy a contar algo que tenías
ganas de saber. La colonia está compuesta por la reina, las
hormigas macho, las soldados y las trabajadoras.
La reina es la más grande de todas y junto con las hormigas
macho son las que permiten que nuestra especie siga existiendo porque
se ocupan de que nazcan las nuevas hormiguitas.
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Las
hormigas “hablan” entre sí por
medio del tacto.
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Las soldados son las responsables de proteger a la colonia, cazar
y encontrar nuevos lugares para nidos.
Las trabajadoras son hembras estériles. Es decir, no pueden
tener hijos. Son las encargadas de cuidar a la reina, limpiar, alimentar
a las bebés, construir corredores y de los demás trabajos
en la colonia.
Junto con las soldados se dividen en pequeños grupos para
distintas tareas: proteger a la comunidad, criar el “ganado” (pulgones)
y cazar lo que hace falta para la subsistencia de la colonia. Es
así que mientras un grupo expulsa a algunos enemigos o caza,
otro construye el nido y otro más lo limpia o repara.
Mientras la pequeña amiga le explicaba todo eso, Omar escuchaba
maravillado. Después le preguntó: ¿No te cansas
nunca parada siempre a la entrada del nido? ¿Cuál es
tu tarea específica? La amiguita respondió: Yo también
soy unas trabajadora y mi tarea es servir aquí como guardián.
Como ves, mi cabeza es bastante grande para cubrir el hueco de entrada
al nido. Estoy satisfecha de tener esta capacidad y cumplo mi deber
con gran placer. Nunca me canso. Por el contrario, estoy contenta
de proteger a mis familiares de las amenazas.
Omar quedó más sorprendido con esa respuesta. Se dio
cuenta de que las hormigas trabajan sin parar y ayudándose
entre ellas, sin actitudes egoístas y sin ningún tipo
de problemas, cosas que a los humanos nos cuesta mucho conseguir.
De lo que le contó su amiga pudo entender fácilmente
que el trabajo de la colonia estaba perfectamente repartido entre
sus miembros. Era obvio que estaban muy bien organizadas y que todo
lo hacían de manera solidaria. Eso le llevó a preguntar
si en algún momento podría surgir alguna disputa en
caso de que alguna, por ejemplo, se considerase mejor o más
fuerte que otras. La amiga le contestó que nunca había
sucedido algo así y agregó: Omar, somos una gran familia.
Entre nosotras no hay competencia, celos o ambiciones. Siempre nos
ayudamos unas a otras y nos esforzamos al máximo por servir
a la colonia, por la que todas nos sacrificamos. Cada una piensa
primero en el bien de las demás y sólo después
en sí misma. Te daré un ejemplo. Cuando el alimento
escasea, cada trabajadora se convierte en “alimentadora” y
de inmediato empieza a nutrir a otras con la reserva que tiene en
el estómago. En el momento en que vuelve a haber suficientes
provisiones, retoma sus tareas de trabajadora.
A menudo escucho decir a la gente que en la naturaleza hay competencia
o lucha por la subsistencia entre las criaturas de cada especie.
Nunca les creas a los que dicen eso. Nosotros sabemos muy bien que
tenemos que cooperar para alcanzar el éxito.
Omar le contestó que lo que ella le había contado de
su colonia era un buen ejemplo de eso y que estaba muy contento de
saber que Dios las había creado tan entregadas unas a otras,
solidarias y cariñosas. Después le comentó que
por lo menos quería ser tan considerado con los humanos como
lo eran las hormigas entre sí, y también ser una buena
persona a quien Dios aprecie.
Se había hecho tarde y Omar tenía que ir a la escuela.
Se lo dijo a su amiga pero le prometió volver a visitarla
al día siguiente.

Efectivamente, Omar regresó al mismo lugar la mañana
siguiente y esperó a que llegue su amiga, lo que sucedió a
los pocos minutos. Le contó que pasó toda la noche
impaciente por verla de nuevo y le recordó su promesa de contarle
otras novedades de lo que sucedía en el interior del nido.
En consecuencia, la hormiga empezó su relato:
Aunque somos pequeñas, nuestro nido es sorprendentemente grande,
como el cuartel general de un gran ejército. Si no eres de
las nuestras no puedes entrar porque, como ya sabes, hay guardianes
como yo en las puertas.
Tenemos un orden muy grande y la actividad no cesa ni un instante.
Miles e incluso millones de soldados y trabajadoras llevan a cabo
su labores de modo organizado. Nuestra edificación es muy
apropiada para el trabajo que desarrollamos puertas adentro. Cada
tarea o función cuenta con lugares especializados diseñados
de tal manera que las trabajadoras y las soldados hagan todo de la
mejor forma posible.
Al construir el nido tenemos en cuenta cada una de nuestras necesidades.
Por ejemplo, en determinada zona del subsuelo sólo entra cierta
cantidad de luz solar, en tanto que otras zonas ubicadas en la parte
superior la reciben en el ángulo más amplio posible.
También hay zonas intercomunicadas permanentemente para que
estemos en contacto sin ningún tipo de dificultad. El depósito
donde ponemos el material sobrante se ubica a un costado de la edificación.
Las despensas en donde acumulamos las provisiones son de fácil
acceso. Y en el centro del complejo hay una gran antecámara
o salón donde nos reunimos en ciertas ocasiones.
Al escuchar ese relato Omar dijo: ¿Realmente hacen todo eso?
No sabía que las hormigas podían trabajar como arquitectas
e ingenieras expertas. Cuando los humanos tienen que construir edificios
tan perfectos deben invertir antes muchos años de estudio
y esfuerzos. ¿Reciben ustedes una preparación especial?
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A
la izquierda vemos una ciudad subterránea
construida por las hormigas. Aunque son pequeñas,
tienen la capacidad de realizar construcciones muy grandes. |
La hormiga le siguió agobiando con su respuesta: No. La habilidad
para hacer todo eso ya la tenemos en nosotras. No aprendimos nada
de ningún lado pero sabemos exactamente qué tenemos
que hacer y cuándo. Pero hay otros datos que te sorprenderán
más aún.
Como te relaté antes, nuestro edificio es muy grande en comparación
con nuestro tamaño. No obstante, gracias a un avanzado sistema
de calefacción, lo mantenemos a una temperatura constante
todo el día. Para eso, entre otras cosas, cubrimos la superficie
exterior del nido con varios materiales aislantes. De ese modo no
entra el aire frío durante el invierno ni el aire recalentado
durante el verano.
Si Omar no se hubiese enterado de todo lo que oía gracias
a los relatos de su amiga, hubiera sido difícil que lo creyese.
Entonces le dijo: Si algún otro me hubiese informado de todo
esto y luego me hubiese preguntado quién podría hacer
semejante edificación, habría dicho que sólo
alguien que dispusiese de herramientas muy precisas y se valiese
de gente muy especializada. Pero nunca hubiera creído que
las hormigas tenían la capacidad para semejante trabajo.
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1.Sistema
de defensa aéreo
2.Invernadero
3.Entrada
principal y entradas laterales
4.Cámaras
5.Basurero
6.Cámara
de las guardianes
7.Cámara
de las guardianes
8.Cámara
de lactancia
9. Depósito
de alimentos en general
10. Depósito
de granos.
11. Sala
de puericultura para las larvas.
12. Lugar
de invernada.
13. Sala
de calefacción
14. Sala
de incubación
15. Cámara
real...
No
cabe ninguna duda de que es imposible que las hormigas
planeen y proyecten cada una de estas particularidades
por propia iniciativa. Es Dios Quien les inspira
su ejecución. |
El
albergue que construyen las hormigas es similar a un castillo.

Mientras la hormiga seguía hablando, a Omar se le cruzaban
muchas ideas por la mente. Pensaba que esos animalitos eran más
competentes que los humanos y comenzó a considerarlos de otra
manera. Comprendió que las hormigas fueron creadas por Dios
y que en todo momento obraban por medio de Su inspiración,
pues de no ser así no podrían llevar a cabo ese trabajo.
Como la hormiga le seguía relatando cosas, Omar quiso seguir
haciendo preguntas. Lo primero que se le ocurrió fue averiguar
la forma en que trabajaban la huerta. Entonces le preguntó cómo
era posible que siendo tan pequeñas pudiesen desempeñar
la tarea de granjeras sin herramientas, algo prácticamente
imposible para los humanos.
La hormiga respondió: Primero te voy a contar algo más
sobre nosotras porque así me será más fácil
responderte. Aunque las hormigas nos vemos todas muy parecidas, hay
unas ocho mil ochocientos especies distintas, cada una con sus propias
características. La granjera es una de esas especies. Se las
llama “attas”, es decir, “hormigas cortadoras de
hojas”. Su principal característica es que llevan sobre
la cabeza los pedazos de hojas que cortan. Pero antes de eso limpian
muy bien el sendero que van a recorrer para moverse sin dificultades.
El camino por el que van y vienen luce como una autopista. Primero
recorren lentamente ese trecho y eliminan todos los obstáculos:
ramitas, vegetación inservible, pedacitos de tierra, etc.
Cuando la autopista queda sin estorbos y lisa como si hubiese sido
apisonada con una herramienta especial, la empiezan a transitar ocultas
bajo los pedazos de hojas que sostienen atenazados firmemente con
las mandíbulas.
OMAR: ¿Dijiste que las attas se ocultan bajo los pedazos
de hoja? ¿Por qué?
LA HORMIGA: Por prudencia frente a posibles enemigos. Las attas
de tamaño medio se pasan casi todo el día fuera del
nido acarreando hojas. Por lo general usan sus mandíbulas
para defenderse de algún enemigo, pero no se pueden valer
de esa arma porque es con lo que sostienen los pedazos de hojas que
transportan.
OMAR: ¿Y cómo se defienden entonces en caso de un
ataque?
LA HORMIGA: Las attas siempre van acompañadas de hormigas
más pequeñas que se colocan en lo alto de los pedazos
de hojas transportados. Desde allí observan todo y frente
a un ataque enemigo son las que llevan a cabo la defensa de las cortadoras.
OMAR: Ese es otro sorprendente ejemplo de solidaridad y autosacrificio.
Pero quiero saber algo más. ¿Por qué las attas
acarrean esos pedazos de hojas todo el día?
LA HORMIGA: Los necesitan para desarrollar hongos en sus huertas.
Es decir, no comen las hojas sino que las mastican y hacen una parva
que la depositan en las cámaras subterráneas del nido.
Los hongos crecen sobre los pedacitos de hoja y las attas comen sus
brotes.
Seguramente que ahora te preguntarás cómo es que las
hormigas llevan a cabo toda esa tarea sin haberla aprendido.
OMAR: Sí, estoy intrigado por enterarme de qué manera
saben lo que tienen que hacer. Porque si me pides que yo cultive
esos hongos me resultaría algo muy difícil. Como mínimo
tendría que leer algunos libros o buscar quien me indique
la técnica. Pero ya sé que las attas no reciben ese
tipo de enseñanza.
Sí, sí, ahora estoy entendiendo de dónde sacan
todo ese talento: están programadas para realizar sus labores.
Nacen sabiendo cómo se trabaja la huerta. Por cierto, es Dios,
el Creador de todo, Quien les dio esa pericia. Es Dios Quien las
creó a ustedes con esas características extraordinarias.
LA HORMIGA: Así es Omar. Todo eso lo sabemos de modo innato.
Dios, nuestro Creador, nos bendijo con ese conocimiento.
  
De nuevo se le hizo tarde a Omar. Le agradeció a su amiguita
todo lo que le explicó y se fue a la escuela. Mientras caminaba
le resonaba como un eco todo lo que había escuchado.
La destreza de las hormigas estaba señalando la existencia
de una gran sabiduría que no podía provenir de ellas
mismas porque, después de todo, no eran más que unas
pequeñas criaturas. Por lo tanto esa capacidad que exhiben
debe servir para que los seres humanos contemplen la sapiencia de
Dios, lo portentoso que El es y el arte de Su creación. Fue
Dios Quien dio a esas pequeñas criaturas la aptitud para realizar
lo que por sí solas no podrían. Es decir, el discernimiento
innato, la habilidad y la disposición al sacrificio que exhiben,
se debe a la inspiración de Dios.
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1.- Las hormigas pican las hojas que llevan al nido.
2.- Mastican los pedacitos y los convierten en una pulpa.
3.- Extienden esa pulpa sobre una base de hojas secas en otras cámaras.
4.- Colocan sobre esa pulpa extendida pedacitos de hongos traídos de otra
sala.
5.- Un grupo de hormigas ocupadas en limpiar la huerta de todos los materiales
innecesarios. |
Todo lo que hacen las hormigas no nos manifiesta su talento y sabiduría
sino el talento y la sabiduría de Dios.
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¡Darwin
era un mentiroso!
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Al cavilar Omar sobre la experiencia vivida, se dio cuenta que
estaba reemplazando ciertas cosas que había pensado antes por otras
más correctas. Comprobó una vez más que eran
mentiras todos esos cuentos que relatan que la vida pasó a
existir por casualidad y que las capacidades que tienen los seres
vivos también son algo accidental, fortuito, adquirido después
del transcurso de muchísimo tiempo. ¿Cómo podían
ser ciertas todas esas suposiciones? ¿Cómo sería
posible que las hormigas “hablasen” tan perfectamente
entre ellas si hubieran surgido por casualidad? ¿Cómo
podían contactar entre ellas sin ningún inconveniente
y construir mancomunadamente nidos excelentes? Además, si
pasaron a existir por casualidad y para defender cada una y antes
que nada su propia vida, ¿por qué realizan sacrificios
tan enormes para amparar a la comunidad?
En la escuela Omar se pasó pensando todo el día en
cosas como esas y al volver a la tarde a su casa decidió leer
el Corán, es decir, el Libro enviado por Dios a todas las
personas. El primer versículo que leyó fue el siguiente:
En la creación de los cielos y de la tierra y en la sucesión
de la noche y el día hay, ciertamente, signos para los dotados de intelecto,
que recuerdan a Dios de pie, sentados o echados, y que meditan en la creación
de los cielos y de la tierra: “¡Señor! No has creado todo
esto en vano. ¡Gloria a Ti! ¡Presérvanos del castigo del
Fuego!” (Corán,
3:190-191).
Se convenció totalmente de que Dios es el Uno Que creó a
las hormigas, lo creó a él, a su papá, a su
mamá, a su hermano y a todo lo que hay en el universo. Su
pequeña amiga le había hecho notar la realidad más
importante: no había ningún otro creador fuera de Dios.
Pienso que cuando tú, querido amiguito, leas estas líneas,
también percibirás la verdad como Omar y sabrás
que es Dios Quien creó y crea todo.
Si al igual que Omar algún día te encuentras con un
buen amigo, no olvides que puedes aprender mucho de él. Investiga
y piensa acerca de la perfección en el arte de Dios, Quien
lo creó.
FIN (the end)
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