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LOS SIGNOS EN LOS CIELOS Y EN LA TIERRA
PARA LAS PERSONAS DE ENTENDIMIENTO

Conclusin

Todas las existencias y sistemas vivientes que hemos abarcado en este libro establecen claramente que Dios cre todo el universo y todas las criaturas dentro del mismo. Toda existencia, incluido el ser humano, debe la vida a Dios. El es Quien les dio vida y los mantiene con vida hasta cierto momento. Es Dios Quien les alimenta, protege y, cuando caen enfermos, les restaura la salud.

Los signos de la creacin de Dios, de los cuales analizamos solamente unos pocos en este libro, son tan manifiestos, que cualquier persona consciente, con discernimiento, puede ver y aceptar fcilmente las realidades antes referidas. Sin embargo, llegar a ese punto, es decir, aceptar que estamos rodeados de las evidencias que demuestran que Dios cre el universo, no es suficiente. En el Corn Dios se refiere a esa gente que acepta Su existencia y no obstante an no est en el sendero recto:

Di: "Quin os procura el sustento del cielo y de la tierra? Quin dispone del odo y de la vista? Quin saca al vivo del muerto y al muerto del vivo? Quin lo dispone todo? Dirn: "Dios!" Di, pues: "Y no vais a temerle?" Ese es Dios, vuestro verdadero Seor. Y qu hay ms all de la Verdad, sino el extravo? Cmo podis, pues, ser tan desviados! (Corn, 10:31-32)

Es muy importante el tipo de humano mencionado en el versculo: esos que responden todas las preguntas que se les hacen acerca de la existencia y atributos de Dios y aceptan que Dios cre todas las cosas. No obstante, Dios an les advierte "Y no vais a temer?" o "Cmo podis, pues, ser tan desviados!".

Esto nos muestra que aceptar la existencia de Dios no significa haberse salvado del "error". Satans no rechaza la existencia de Dios sino que se rebela contra El. Una persona puede confirmar la existencia de Dios bajo la influencia de algunas convicciones formales heredadas, pero sin captar completamente el sentido de su proceder. El tipo humano descrito antes es as, pues confirma la existencia de Dios slo de palabra, pero no comprende la esencia de lo que acepta. Esta situacin se describe as en el Corn: No han valorado a Dios debidamente. Dios es, en verdad, fuerte, poderoso. (Corn, 22:74)

Por otra parte, la persona que ha valorado a Dios de la manera debida es muy distinta a la del tipo antes mencionado. Quien considera a Dios correctamente, percibe que todo el universo fue creado con un propsito. Y ese propsito es que se vea la realidad de los signos de Dios en la creacin, observables desde cualquier punto del universo, para servirlo mejor, para someterse a El y venerarlo. Este hecho Dios lo comunica as: No he creado a los genios y a los hombres sino para que Me sirvan. (Corn, 51:56). Todos los signos en el universo sirven al propsito de recordar al ser humano su obligacin de servir a Dios:

Ese es Dios, vuestro Seor. No hay ms Dios que El. Creador de todo. Servidle, pues! El vela por todo. (Corn, 6:102)

Es Dios Quien crea al ser humano de una gota de fluido, lo cra, lo alimenta, le da la vista y el odo, le restaura la salud cuando se enferma. No hay que olvidar que Dios crea el increble sistema inmune del cuerpo, las medicinas, el conocimiento para elaborarlas y los doctores. Por lo tanto, el ser humano debera servir a Dios solamente, adorarlo y obedecerlo a El nicamente.

El indicio ms explcito del acatamiento del ser humano a Dios, est dado por el hecho de reverenciarlo, honrarlo. Quienes slo reconocen a Dios de palabra, son aquellos que le tienen miedo. Una persona de fe genuina en Dios, considera muy incorrecto oponrsele. Debido a que ve Sus signos en todo el universo, llega a percibir Su podero y omnipotencia (y por eso Le honra y adora).

Adems, la persona que tiene fe en Dios, se instruye de otra realidad en el Corn: este mundo es una creacin provisoria. El ser humano estar aqu solamente por un tiempo muy breve. Luego, segn el versculo Hombre! Te esfuerzas con denuedo en encontrar a tu Seor y Le encontrars. (Corn, 84:6), retornar a Dios. Comenzar su vida eterna en el ms all, bajo una forma nueva que El le dar. Que en el otro mundo pase la vida en el Paraso con una felicidad eterna, o en el Infierno sometido a un tormento eterno, depende de sus acciones en este mundo. Si obedece a Dios, si Le sirve y si sigue Su sendero en este mundo, ser recompensado con la aprobacin (el agrado) de Dios y el Paraso. Si se rebela contra Dios, solamente encontrar la desgracia y el tormento extraordinario en el Infierno.

Esta es la ms grande verdad del mundo y nada puede ser ms importante que esto, para nadie.

Como dijimos al comienzo, algunas personas que son propensas a cerrar los ojos frente a esta verdad, no aseveran la existencia de Dios o lo hacen slo formalmente, olvidndose del ms all. Esta situacin es descrita en el Corn en lo que expresa el Profeta Yusuf: La decisin pertenece slo a Dios. El ha ordenado que no sirvis a nadie sino a El. Esa es la religin verdadera. Pero la mayora de los hombres no saben. (Corn, 12:40). En otro versculo dice Dios: Pero la mayora de los hombres no saben. Conocen lo externo de la vida de ac, pero no se preocupan por la otra vida. (Corn, 30:6-7). Como se dice en el versculo, esa gente solamente conoce "lo externo". Por ejemplo, pueden conocer muy bien el tipo de cambio o la moda. Pero no pueden ver los signos de Dios que estn por todas partes y no alcanzan a captar el poder de Dios. Puede parecer que estn aceptando formalmente la existencia de Dios, pero esa es una forma muy torcida o aviesa de "creencia". Por eso se dice en el Corn: habis pospuesto con desprecio a El, como quien arroja algo hacia atrs (Corn, 11:92)

Estas personas no son conscientes de Dios y del ms all en un sentido real. Por esa razn, el orden social que adoptaron es un sistema basado en la ignorancia de Dios y en la desatencin de Su existencia. Esas personas que no tienen en cuenta para nada a Dios, por ms "cultivadas" que puedan parecer, en realidad son profundamente ignorantes, motivo por el cual la sociedad que construyen es llamada en el Corn "sociedad ignorante".

Los miembros de nuestra sociedad no pueden concebir a Dios por medio de sus propios esfuerzos, razn por la cual El revel el Corn a los seres humanos como "direccin" (Corn, 2:2). El Corn comunica a la gente las realidades de las que son inconscientes y la invita a que Le conozcan y Le sirvan. La divulgacin del Corn entre las personas ser, de acuerdo con lo dispuesto por Dios, a travs de esos que creen en Su Libro, es decir, de los creyentes. Con respecto a las numerosas rdenes de Dios en lo que hace a la comunicacin de la religin, los creyentes son responsables de que otros conozcan el mensaje del Corn y de convocarlos al recto sendero de Dios.

En este libro intentamos explicar algunos temas que trata el Corn y que Dios quiere que les prestemos atencin. Con este trabajo intentamos que las personas se aboquen a percibir mejor unos pocos signos de Dios en el universo, de los infinitos existentes. Buscamos iluminar esos grandes hechos que no son comprendidos por la sociedad ignorante que ha olvidado a Dios. Las personas que han ledo este libro, o cualquier otro libro que invite al camino de Dios, tienen dos opciones:

La primera es ser guiadas al sendero de Dios. El nos cre y nosotros tenemos la responsabilidad de servirle. Cualquier persona puede sopesar esto en cualquier momento o da de su vida y renunciar a seguir procediendo como lo haca mientras desconoca a Dios. Entonces pide el perdn de Dios y comienza una nueva vida guiada por El.

La segunda opcin es cerrar este libro y seguir la vida como si no hubiera sucedido nada. En este caso, la persona continuar viviendo como "alguna gente", inconsciente de Dios, y se mantendr en consonancia con el sistema de la sociedad ignorante en la que vive.

La primera opcin es la que se toma para la felicidad y salvacin eternas. La segunda finaliza, nicamente, con dolor, desesperacin, desengao y castigo.

La eleccin la hace cada ser humano.

"Gloria a Ti! No sabemos ms que lo que T nos has enseado. T eres, ciertamente, el Omnisciente, el Sabio". (Corn, 2:32)

 
   
    

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