< <
10 / total: 11
La Creacion Del Universo
   

CONCLUSION

UN EXHORTACION A LA RAZON

Es una locura creer que nuestro pasmoso universo pudo haberse desarrollado por medio de la casualidad ininteligible. Y para nada me refiero a la locura como una vulgaridad injuriosa, sino que lo hago en el sentido tcnico de lo psicoptico. Por cierto, una concepcin as tiene mucho en comn con ciertos aspectos del pensamiento esquizofrnico.
Karl Stern. Psiquiatra de la Universidad de Montreal 101

Al principio de este libro hicimos mencin al llamado principio antrpico y dijimos que estaba ganando una amplia aceptacin en el mundo cientfico. Como sealamos entonces, el principio antrpico sostiene que el universo no carece de propsito o sentido, ni es un conglomerado azaroso de materia, sino que, por el contrario, fue proyectado cuidadosa y deliberadamente para servir de albergue a la vida humana.

Desde entonces hemos visto una importante cantidad de evidencias que demuestran que el principio antrpico es una realidad: las evidencias van desde la velocidad a la que se propag el Big Bang al equilibrio fsico de los tomos, desde el vigor relativo de las cuatro fuerzas fundamentales a la alquimia de las estrellas, desde los misterios de las dimensiones espaciales a la disposicin del sistema solar. Y hacia donde dirijamos nuestro atencin nos encontramos con un ordenamiento preciso y extraordinario de la estructura del universo. Vimos como la forma en que est construido nuestro mundo y sus dimensiones, incluida su atmsfera, son exactamente las necesarias. Fuimos testigos, mediante el estudio, de que la luz que nos enva el sol, el agua que bebemos, los tomos que forman nuestros cuerpos y el aire que respiramos constantemente, son todos sorprendentemente aptos para la vida.

En resumen, en cualquier momento que observemos algo en el universo, encontraremos un designio extraordinario cuyo propsito es servir a la vida humana. Negar la realidad de ese designio es, como lo expresa el psiquiatra Karl Stern, ir ms all de los lmites de la cordura.

Las implicancias de este designio tambin son obvias. El designio oculto en cada detalle del universo es prueba, muy ciertamente, de la existencia de un Creador, Quien controla todas las particularidades y cuyo poder y sabidura son infinitos. Como ha revelado la teora del Big Bang, este mismo Creador cre el universo de la nada.

Esta conclusin a la que ha llegado la ciencia moderna, es un hecho comunicado a nosotros por el Corn: Dios cre el universo de la nada y le dio orden:

Vuestro Seor es Dios, Que ha creado los cielos y la tierra en seis das. Luego, se ha instalado en el Trono. Cubre el da con la noche, que le sigue rpidamente. Y el sol, la luna y las estrellas, sujetos por Su orden. No son Suyas la creacin y la orden? Bendito sea Dios, Seor del universo! (Corn, 7:54)

Nada sorprendente, el descubrimiento de esta verdad por la ciencia perturb y perturba plenamente a unos pocos cientficos, los que igualan ciencia y materialismo y estn convencidos de que la ciencia y la religin nunca pueden marchar juntas y que la condicin de "cientfico" es sinnimo de ateo. Fueron educados para creer que el universo y toda la vida que contiene se puede explicar como el producto de sucesos casuales carentes totalmente de cualquier intencin o designio. Cuando esta gente se enfrenta al obvio hecho de la creacin, resulta natural la gran confusin y prdida de confianza en que se ven inmersos.

Con el objeto de comprender la consternacin de los materialistas, necesitamos tratar brevemente la cuestin del origen de la vida.

El Origen De La Vida

Hablar de ello es plantearnos de qu modo aparecieron en la Tierra los primeros seres vivientes. Este es uno de los principales dilemas que los cientficos vienen confrontando desde hace un siglo y medio. Por qu les sucede eso? Porque incluso una sola clula viviente, la ms pequea unidad de vida, es incomparablemente ms compleja que los ms grandes logros tecnolgicos de la raza humana. Las leyes de la probabilidad dejan en claro que ni siquiera una sola protena podra haber pasado a existir por medio de la simple casualidad. Y si eso es cierto para la protena -el "ladrillo" ms bsico de la clula-, la formacin accidental de una clula completa ni siquiera es imaginable. Por supuesto, esto es prueba de la creacin.

Hay dos mil tipos de protenas en una bacteria simple. La probabilidad de que pasen a existir por casualidad es de 1/1040.000. En un ser humano hay doscientos mil tipos de protenas. La palabra "imposible" tambin es insubstancial para describir la probabilidad de que ese evento ocurra por casualidad.

Dado que esta teora la discutimos en mayor profundidad en otros libros nuestros, aqu slo daremos unos pocos ejemplos sencillos. Ya mostramos en este escrito que resultaba imposible la formacin accidental de los equilibrios que prevalecen en el universo. Ahora evidenciaremos que tampoco es posible la formacin accidental de la ms simple forma de vida. Para ello podemos referirnos al estudio hecho por Robert Shapiro, profesor de qumica y experto en ADN en la Universidad de New York. Shapiro -quien, dicho sea de paso, es darwinista y evolucionista- calcul la probabilidad de que los dos mil tipos de protenas que forman una simple bacteria, hayan pasado a existir absolutamente por casualidad. (El cuerpo humano contiene unas 200 mil protenas distintas). Segn Shapiro, dicha probabilidad es de 1 en 1040.000 (1/1040.000).102 (La cifra del caso es 1 dividido 1 seguido de cuarenta mil ceros, cosa que no tiene equivalente en el universo).

Resulta claro lo que significa ese nmero de Shapiro: la "explicacin" de los materialistas (y de sus compaeros darwinistas) de que la vida se desarroll accidentalmente es, ciertamente, invlida. Chandra Wickramasinghe, profesor de matemticas aplicada y astronoma en la Universidad de Cardiff, coment respecto al resultado de Shapiro:

"La probabilidad de la formacin de la vida de manera espontnea a partir de la materia inanimada es de 1/1040.000 (El denominador) es un nmero suficientemente grande para sepultar a Darwin y a la teora de la evolucin en su conjunto. No existi ningn caldo primitivo, ni en este planeta ni en ningn otro, y si los comienzos de la vida no fueron fortuitos, deben haber sido, por lo tanto, el producto de una inteligencia con un propsito determinado".103

El astrofsico Fred Hoyle se ocupa del mismo tema:

"En realidad una teora as (que la vida fue montada o convocada por una inteligencia) es tan obvia que uno se asombra de porqu no es ampliamente aceptada como algo autoevidente. Las razones son psicolgicas antes que cientficas".104

Tanto Wickramasinghe como Hoyle, durante un largo perodo de sus carreras, abordaron la ciencia con una tendencia materialista. Pero se vieron confrontados por la verdad de que la vida fue creada, y tuvieron el coraje de admitirlo. Hoy da muchos bilogos y bioqumicos han dejado a un lado el cuento de hadas de que la vida pudo haber emergido como producto de un accidente.

Por cierto, quienes an son leales al darwinismo -los que sostienen que la vida es el resultado de la casualidad- estn consternados, como dijimos al principio de este captulo. Precisamente, lo que entendi el bioqumico Michael Behe cuando dijo: "Finalmente, la comprobacin de que la vida fue diseada por una inteligencia, es un golpe para quienes, en el siglo XX, estbamos acostumbrados a pensar de que era el resultado de simples leyes naturales" 105 fue que el golpe que sinti esa gente era el de tener que aceptar la realidad de la existencia de Dios, Quien los cre.

El dilema en que han cado quienes adhieren al materialismo era inevitable, pues luchan por negar una realidad que podemos ver claramente. Dios describe en el Corn la perplejidad de esos que creen en el materialismo:

Por el cielo surcado de rbitas! Estis en desacuerdo. Algunos son desviados de l. Malditos sean los que siempre estn conjeturando, que estn en un abismo, despreocupados, (Corn, 51: 7-11)

En este punto es nuestro deber llamar a razonar y al sentido comn a esos que, influenciados por la filosofa materialista, han sobrepasado los lmites de la sensatez. Tenemos que llamarlos a que dejen de lado todos los prejuicios y piensen y examinen el extraordinario designio del universo y de la vida en l, para que as puedan aceptarlo como la prueba ms acabada del hecho de la creacin de Dios.

Pero el real autor de este llamado no somos nosotros sino Dios, Quien ha creado el cielo y la tierra de la nada, y pide a los seres humanos que El cre que empleen su raciocinio:

Vuestro Seor es Dios, Que ha creado los cielos y la tierra en seis das. Luego, se ha instalado en el trono para disponerlo todo. Nadie puede interceder sin Su permiso. Ese es Dios, vuestro Seor! Servidle, pues! Es que no os dejaris amonestar? (Corn, 10:3)

El gnero humano es arengado as en otro versculo:

Acaso Quien crea es como quien no crea? Es que no os dejaris amonestar? (Corn, 16:17)

La ciencia moderna ha comprobado la verdad de la creacin. Ya es hora de que el mundo cientfico reconozca esa verdad y saque una leccin de ello. Quienes niegan o ignoran la existencia de Dios -especialmente los que pretenden hacerlo en nombre de la ciencia-, deberan darse cuenta de lo profundamente descarriados que estn y apartarse de ese camino.

Por otra parte, esa verdad revelada por la ciencia tiene otra leccin para ensear a quienes dicen que ya crean en la existencia de Dios y en que el universo fue creado por El. La leccin reside en que la creencia de esas personas puede ser superficial y entonces no llegan a poseer una concepcin acabada de la evidencia de la creacin de Dios o de la consecuencia de ello, razn por la que no pueden cumplir con todas las responsabilidades que obligatoriamente les corresponde.

Dios describe en el Corn a la gente con esa caracterstica:

Di: "De quin es la tierra y quien en ella hay? Si es que lo sabis" Dirn: "De Dios!" Di: "Es que no os dejaris amonestar?" Di: "Quin es el Seor de los siete cielos, el Seor del Trono augusto?" Dirn: "Dios!" "Y no Le temeris?" Di: "Quin tiene en Sus manos la realeza de todo, protegiendo sin que nadie pueda proteger contra El? Si es que lo sabis" Dirn: "Dios!" Di: "Y cmo podis estar tan sugestionados?" (Corn, 23: 84-89)

Permanecer indiferente a esta verdad despus de comprobar que Dios existe y que El cre todo, sera por cierto estar sometido a una especie de "embrujamiento". Es Dios Quien cre para nosotros, de modo perfecto, el universo y el mundo en que vivimos, para luego darnos la existencia como seres humanos. El deber de toda persona es considerar esto como el hecho ms importante de su vida. El cielo, la tierra y todo lo que hay entre ellos, pertenece a Dios, el Sublime. La humanidad debera considerar a Dios como su Seor y Amo y servirle como es debido. Esta es la verdad que nos revel Dios:

Es el Seor de los cielos, de la tierra y de lo que entre ellos est. Srvele, pues, persevera en Su servicio! Sabes de alguien que sea Su homnimo? (Corn, 19: 65)

Crear los cielos y la tierra es ms grande an que crear a los hombres. Pero la mayoria de los hombres no saben.
(Corn, 40: 57)
 
 
    
 

101. Jeremy Rifkin, Algeny, New York: The Viking Press, 1983, p. 114 
102. Robert Shapiro, Origins: A Sceptics Guide to the Creation of Life on Earth, New York, Summit Books, 1986. p.127 
103. Fred Hoyle, Chandra Wickramasinghe, Evolution from Space, New York, Simon & Schuster, 1984, p. 148 
104. Fred Hoyle, Chandra Wickramasinghe, Evolution from Space, p. 130 
105. Michael Behe, Darwin's Black Box: The Biochemical Challenge to Evolution, New York, The Free Press, 1996, p. 252-53 

10 / total 11
Acerca de este sitio | Hacer página de inicio | Añade a favoritos | RSS Feed
Todos los trabajos pueden ser copiados, impresos y distribuidos mencionando este sitio.
(c) All publication rights of the personal photos of Mr. Adnan Oktar that are present in our website and in all other Harun Yahya works belong to Global Publication Ltd. Co. They cannot be used or published without prior consent even if used partially.
© 1994 Harun Yahya. www.harunyahya.es
page_top