PARA NO TENER QUE LAMENTARSE EN LA OTRA VIDA
;Las personas son creadas con muchas debilidades e imperfecciones. A
lo largo de nuestras vidas nos olvidamos de muchas cosas y cometemos errores
incontables. Sin embargo, a travs del arrepentimiento que Dios nos concede
como un gran favor, siempre es posible corregir nuestras equivocaciones
en este mundo. En realidad, el propsito con el que fue creado el mundo
es ese: se trata del lugar donde el ser humano se educa, purifica de sus
errores y es puesto a prueba. Es probable que nos lamentemos profundamente
de nuestros equvocos o del rumbo que le dimos a nuestras vidas. Pero
siempre es posible compensar todos esos desaciertos. Despus de arrepentirnos
sinceramente podemos buscar con mucha esperanza el perdn de Dios.;
El Todopoderoso nos da en el Corn las buenas nuevas de que perdonar
todo pecado a condicin de un arrepentimiento sincero. Adems, Dios sabe
lo que pensamos aunque no lo manifestemos. Sabe si somos veraces o no
con El. En el Corn menciona lo cerca que est de sus siervos:
Vuestro Seor conoce bien vuestros pensamientos.
Si sois justos... El es indulgente con los que se arrepienten sinceramente
(Corn, 17:25).
No obstante, aqu se presenta otro hecho importante. Despus de la muerte
no es posible compensar los errores y pecados cometidos en este mundo,
a menos que Dios desee otra cosa. Por lo tanto no tenemos ni un solo segundo
para perder. Los minutos pasan en un abrir y cerrar de ojos y cada tic
tac del reloj nos aproxima ms a la muerte. Por otra parte, nunca podemos
pronosticar el momento en que falleceremos. El da, la hora, el minuto
y segundo en que ocurrir, escapa totalmente a nuestro conocimiento. Pero
lo cierto es que moriremos y que tendremos que rendir cuentas de nuestras
acciones en presencia de Dios. En consecuencia, debemos tener presente
que podemos expirar en cualquier momento, posiblemente bastante cercano.
Si no queremos lamentarnos en la otra vida debemos reconocer aqu los
errores en nuestras conductas.
Qu pasara si nos topamos ahora mismo con los ngeles de la muerte?
Seramos capaces de rendir cuentas de todos los aos que vivimos en la
Tierra?
Qu hemos hecho hasta ahora para ganarnos la aprobacin de Dios?
Hemos sido lo suficientemente meticulosos en el cumplimiento de las rdenes
de Dios? Habr personas que no podrn responder de manera positiva algunas
de esas preguntas. Pero si se arrepienten sinceramente y se comprometen
absolutamente a vivir como para ganarse el agrado de Dios, entonces pueden
esperar Su perdn, algo que el Mensajero de Dios (PB) buscaba con frecuencia:
Por Dios, busco el perdn de Dios y me vuelvo a El arrepentido todos
los das ms de setenta veces (Bujari) Debemos refugiarnos en Dios,
Quien es al-Ghaffar (El Perdonador), al-Halim (El Indulgente,
Clemente) y al-Tawwab (El Aceptador del Arrepentimiento). Dios
premiar sin reservas a quienes perseveran y se vuelven a El de seguido,
Quien ciertamente perdona a Sus siervos que Le dan testimonio de fidelidad
y premia las buenas obras de la mejor manera. Dios comunica esta buena nueva:
Lo que vosotros tenis se agota. En cambio, lo
que Dios tiene perdura. A los que tengan paciencia les retribuiremos,
s, con arreglo a sus mejores obras. Al creyente, varn o hembra, que
obre bien, le haremos, ciertamente, que viva una vida buena y le retribuiremos,
s, con arreglo a sus mejores obras (Corn, 16:96-97).
El Mensajero de Dios (PB) tambin pidi a los creyentes que se mantengan
firmes en su buen obrar y les dio la buena nueva de que seran premiados
por Dios si proceden as. Dijo el Profeta (PB): "Continen haciendo
(buenas obras) porque lo hallarn fcil (les llevar a su lugar de destino)".
Luego recit: "En cuanto a quien da en caridad y cumple con Dios y cree
en el mejor premio de Dios (Este le compensar por lo que gasta en Su camino).
De esta manera, le allanaremos el camino de tranquilidad. Pero el codicioso
miserable.... para l el sendero del mal" (Bujari) Nunca olvidemos
que en algn momento la muerte nos atrapar. Y aunque nuestro pesar sea
muy grande ya no tendremos oportunidad de corregir los errores cometidos
en la vida mundanal. Debido a ello deberamos, sin perder tiempo alguno,
arrepentirnos ante Dios y vivir segn Sus rdenes y las tradiciones del
Profeta (PB). Esa es la nica manera de ser un siervo sobre quien Dios derrama
Su misericordia y amor. Repetimos, esta es la nica manera de alcanzar el
Paraso, la morada eterna que Dios dispone para Sus creyentes sinceros. |