El falso dinosaurio con plumas concavenator corcovatus y las permanentes especulaciones engañosas de los Darwinistas

Los darwinistas se pusieron manos a la obra para inventar el dibujo de un dinosaurio con plumas, al que han denominado Concavenator corcovatus. A través de la falsificación, que resulta una de las técnicas más efectivas, quieren hacer creer a la gente que dichos animales tenían plumas en sus antebrazos. Por supuesto, las mismas son inexistentes y fueron agregadas mediante el dibujo, de manera tal que pueda servir para la especulación con la que se conduce al público al engaño.

Dinosaurios emplumados, criaturas mitad humanas mitad simios, formas de vida que supuestamente pasaron del agua a la tierra y eslabones perdidos, son todas cosas que nunca se hallaron. Pero los evolucionistas recurrieron a esas existencias imaginarias durante muchos años para imponer la idea de que se trata de “realidades comprobadas”. Cada vez que el pánico hace presa de los darwinistas, cada vez que comprueban que la teoría de la evolución marcha al colapso total, cada vez que perciben que han sido derrotados, se aparecen con el mito de una nueva forma de existencia en transición. Mediante una profusa propaganda imponen sus elucubraciones sin sustento, como por ejemplo, el crecimiento de una aleta en función de una protuberancia de 1,5 mm, el proceso de desarrollo de un pluma, un apéndice que supuestamente se atrofia, etc. Los proponentes de la teoría de la evolución, quienes vienen sobreviviendo hace años  por medio del fraude y la repetición machacona de sus antojos, vuelven, una vez más, a usar las mismas técnicas. Para ello sólo necesitan algunos argumentos especulativos y la ayuda de los medios de comunicación.

De todos modos, ahora ven, sorprendidos, que esos viejos métodos de confusión ya no son operativos:

-- Nunca se les ocurrió que la ciencia serviría para responder a la aberrante imposición darwinista.

-- Nunca se imaginaron que quedarían al descubierto y humillados ante todo el mundo.

-- Nunca pensaron que sus fraudes y maniobras quedarían expuestos a la luz del día.

La manera en que los darwinistas anuncian, nuevamente y de manera estruendosa, que “han descubierto un dinosaurio con plumas”, no hace más que remarcar el difícil brete en el que se encuentran. Obviamente, sólo pueden defender sus suposiciones por medio de la especulación y la irracionalidad. Y si bien todos esos embustes y prácticas de vieja data ya son conocidos, no les queda otro camino que seguir recurriendo a los mismos, con lo cual ponen de manifiesto, claramente, la desesperación que les invade.

¿De qué manera el Concavenator corcovatus se convirtió en una herramienta para “demostrar” el evolucionismo?

Impotentes e irritados, ante una verdad que los acosa, los darwinistas recurrieron al fósil de un dinosaurio que vivió hace 125 - 130 millones de años y publicitaron en los medios que le son proclives la falacia de que se trataba de un espécimen que poseía plumas, aunque ya sabían que harían el ridículo.

La evidencia que dan para ello son miniprotuberancias o pequeños bultos en el hueso del antebrazo. Y de allí sacaron la insólita conclusión de que se trataba “del punto de inserción de las plumas”. Un examen más minucioso no hace más que revelar que allí nunca hubo plumas reales ni algo que remotamente se les parezca. La interpretación que han hecho sólo puede ser producto de la irracionalidad darwinista.

Será de utilidad para los lectores saber que esas miniprotuberancias o pequeños bultos no son visibles en el fósil sino que sólo se presenta en los dibujos y en las reconstrucciones basadas en los mismos.

Los darwinistas son “expertos” en presentar cosas absolutamente inconsistentes, como la que estamos tratando, y en describir cualquier protuberancia como si fuese el origen de una pluma, de un brazo o de un ala. Pero cuando les conviene, no le dan ninguna importancia. En cambio, si entienden que cualquier tipo de detalle pueden usarlo como parte de la especulación que les caracteriza, inmediatamente empiezan a generar las más diversas teorías en función de ello. El ejemplo mejor conocido es el del protoavis, que fue rechazado por los evolucionistas porque refutaba todos sus supuestos (dado que vivió hace 225 millones de años, lo que significa que fueron prácticamente contemporáneos a los primeros dinosaurios), a pesar de estar científicamente demostrado que fue el primer ave voladora. Los darwinistas nunca aceptaron las protuberancias de las plumas en el protoavis. Pero no tienen ningún empacho en describir estructuras irrelevantes en el fósil de un dinosaurio de hace 130 millones de años como evidencias del evolucionismo. No obstante, hay algo innegable y muy importante que demuele sus conjeturas y que tratan de pasar por alto, aunque nosotros siempre se lo recordamos.

Se trata de la existencia del Arqueopterix, un ave voladora con plumas acabadas que vivió 20 millones de años antes que el llamado Concavenator corcovatus. El Arqueopterix, un pájaro real, apareció en la Tierra hace 150 millones de años, lo cual refuta totalmente todas las especulaciones evolucionistas en la materia. Pero, de manera persistente, los darwinistas insisten siempre en la misma irracionalidad para sobrevivir. Es por eso que, una y otra vez, siguen repitiendo el mismo engaño.

Las especulaciones no sirven de nada. Lo que importa es erradicar la idea evolucionista

Los evolucionistas pueden seguir con sus aberraciones e insistir en mostrar como descubrimientos los fraudes que inventan. Pero LO QUE IMPORTA CENTRALMENTE ES ERRADICAR LA IDEA EVOLUCIONISTA. LO IMPORTANTE ES QUE YA NO PUEDAN ENGAÑAR MAS A LA GENTE CON LA MENTIRA DEL EVOLUCIONISMO. A los darwinistas ya se les pasó la hora y SON MUY CONCIENTES DE SU SITUACION. Es la ciencia la que en el siglo XXI aniquila la mentira darwinista. Nada de lo que esta gente  haga o especulaciones que genere, la llevará de vuelta a sus “días de gloria”, en los que engañaban a casi todo el mundo. Con el permiso de Dios, el siglo XXI será el que haga desaparecer para siempre la ideología y los puntos de vista contrarios a la razón de los darwinistas.


2010-10-17 07:51:23
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